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0807.4680
Abstract
Cada ciencia cognitiva intenta comprender un conjunto de comportamientos cognitivos concreto. La estructuraci´ on del conocimiento sobre este aspecto de la naturaleza, dista mucho de lo que se puede esperar de una ciencia. No se ha hallado una manera global de explicar consistentemente el conjunto de todos los comportamientos cognitivos y sobre muchas cuestiones simplemente hay opiniones de miembros de la comunidad cient´ ıfica. Este art´ ıculo presenta tres propuestas. La primera es la de proponer a la comunidad cient´ ıfica la necesidad de plantearse seriamente el problema de la unificaci´ on de los comportamientos cognitivos. La segunda propuesta es reivindicar en el estudio cient´ ıfico de los comportamientos cognitivos la aplicaci´ on de las reglas para razonar sobre la naturaleza que aport´ o Newton en su libro Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica. La tercera propuesta del art´ ıculo es una teor´ ıa cient´ ıfica en desarrollo que sigue las reglas planteadas por Newton para razonar sobre la naturaleza y que podr´ ıa llegar a explicar de una manera global todos los comportamientos cognitivos.
Key words: Comportamientos cognitivos, teor´ ıa de unificaci´ on.
1 Cualquier comentario sobre este trabajo puede ser enviado a [email protected]
Hacia una teor´ ıa de unificaci´ on para los comportamientos cognitivos
Sergio Miguel Tom´ e 1
´ Indice
| 1. Introducci´ on | |||
|---|---|---|---|
| 1.1. | Las Ciencias Cognitivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 | ||
| 1.2. | La Necesidad de una Definici´ on Intensiva . . . . . . . . . . . 6 | ||
| 1.3. | Unificaci´ on de los Exocomportamientos . . . . . . . . . . . . . 8 | ||
| 2. | Definiciones y Postulados de la TGE | 10 | |
| 2.1. | Postulados de la TGE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16 | ||
| 2.2. | Teorema Fundamental de los Exocomportamientos . . . . . . 20 | ||
| 2.3. | Otros Resultados sobre la Fasa . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 | ||
| 2.4. | Exocomportamiento Sensible y Fasa Sensible . . . . . . . . . . 23 | ||
| 2.5. | Significado de las Ecuaciones del Exocomportamiento Sensible. 24 | ||
| 2.6. | Algoritmos y Fasa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 | ||
| 3. | Teor´ ıa Cognitiva de Condiciones de Verdad 26 | ||
| 3.1. | Marco Matem´ atico para los Exocomportamientos Sensibles . 27 | ||
| 3.2. | Formalizaci´ on de las Ecuaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 | ||
| 3.3. | La TCCV y T´ ecnicas de L´ ogica en I.A. . . . . . . . . . . . . . 33 | ||
| 3.4. | Descomposiciones y Arquitecturas Funcionales . . . . . . . . 34 | ||
| 3.5. | Par´ ametros de la Fasa Sensible . . . . . . . . . . . . . . . . . 42 | ||
| 4. | Discusi´ on 47 | ||
| 4.1. | Diferencias entre la TGE y Otras Propuestas . . . . . . . . . 48 | ||
| 4.2. | Poniendo a prueba la TGE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49 | ||
| 4.3. | Falseabilidad del Postulado Primero . . . . . . . . . . . . . . . 49 | ||
| 4.4. | Falseabilidad del Postulado Segundo . . . . . . . . . . . . . . 49 | ||
| 4.5. | . . . . . . 54 | ||
| TES y Percepci´ on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | |||
| 4.6. | TGE y la Teor´ ıa de la Evoluci´ on . . . . . . . . . . . . . . . . . 55 | ||
| 4.8. | Presente y Futuro de la TGE . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56 | ||
1. Introducci´ on
Cada ciencia intenta explicar un conjunto de fen´ omenos de la naturaleza mediante el m´ etodo cient´ ıfico. El m´ etodo cient´ ıfico asume que todo fen´ omeno de la naturaleza tiene una causa, a la que se denomina propiedad. Por ejemplo, la f´ ısica propone que los fen´ omenos el´ ectricos son la manifestaci´ on de una propiedad denominada carga el´ ectrica. As´ ı, la ciencia busca siempre hallar
una teor´ ıa que explique el conjunto de fen´ omenos a partir de una relaci´ on entre los fen´ omenos y la propiedad que se asocia a ellos. Para que una teor´ ıa alcance el estatus de teor´ ıa cient´ ıfica, debe de ser posible realizar experimentos en los que se pueda comprobar la validez de sus postulados.
Uno de los objetivos que se plantea la ciencia para avanzar en la explicaci´ on de los fen´ omenos de la naturaleza es el desarrollo de teor´ ıas de unificaci´ on. Una teor´ ıa de la unificaci´ on consiste en una teor´ ıa capaz de explicar mediante una sola propiedad y un conjunto de principios universales conjuntos de fen´ omenos que anteriormente eran considerados diferentes y sin relaci´ on. La primera unificaci´ on la llev´ o a cabo Newton mediante su obra Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1), donde unific´ o los fen´ omenos de los movimientos de los cuerpos celestes con los fen´ omenos de los movimientos de los cuerpos terrestres.
1.1. Las Ciencias Cognitivas
Entre los conjuntos de fen´ omenos que hay en la naturaleza se encuentra el conjunto de los comportamientos cognitivos. Las ciencias cognitivas son un grupo de disciplinas que se dedican a estudiar los comportamientos cognitivos. Cada una de las disciplinas de las ciencias cognitivas intenta comprender y explicar un conjunto de comportamientos cognitivos concreto. Una de esas disciplinas es la Inteligencia Artificial (I.A.) que se ocupa del comportamiento cognitivo generado por m´ aquinas. Otros ejemplos, son la etolog´ ıa y la neuroetolog´ ıa que tratan los comportamientos cognitivos generados por los animales. Tambi´ en est´ a la psicolog´ ıa, neurofisiolog´ ıa y psiquiatr´ ıa que se centra en los comportamientos cognitivos de los seres humanos. Para explicar un comportamiento cognitivo generado por un sistema (biol´ ogico o no biol´ ogico) cada ciencia cognitiva recurre a sus propias definiciones de propiedades o capacidades. En el caso de la psicolog´ ıa se habla de atenci´ on, memoria, percepci´ on, etc´ etera. En la I.A. se habla de entrop´ ıa en la organizaci´ on de la informaci´ on, el algoritmo de emparejamiento, los m´ etodos con los que est´ a construido el motor de inferencia, incertidumbre, etc´ etera. El abanico de disciplinas que en algunas de sus ´ areas estudia alg´ un comportamiento cognitivo es enorme desde la l´ ogica, pasando por la filosof´ ıa, hasta la ling¨ u´ ıstica. Adem´ as, hay que tener en cuenta que la interacci´ on entre todas estas disciplinas es muy alta, por ejemplo entre inteligencia artificial y psicolog´ ıa, o entre inteligencia artificial y neurolog´ ıa, e incluso el surgimiento de nuevas ´ areas producto de estas interacciones como el ´ area de psicolog´ ıa animal.
La I.A. naci´ o en 1956 en la 'Dartmouth Summer Research Conference on Artificial Intelligence', mayormente conocida como la conferencia de Dartmouth, con el objetivo de dotar de una completa inteligencia humana a los computadores. A la corriente cient´ ıfica que considera que es posible lograr el objetivo que se propon´ ıa en Dartmouth se la denomina I.A. fuerte. Durante todo este tiempo los investigadores no han cesado de trabajar para conseguir el objetivo de Dartmouth. La idea m´ as usada en la I.A. como gu´ ıa para lograr el objetivo de Dartmouth ha sido desarrollar una teor´ ıa que explique los comportamientos humanos y que sea programable en un computador. A d´ ıa de hoy, aunque el objetivo de Dartmouth no se ha conseguido, el trabajo de investigaci´ on que se ha realizado es enorme. Dentro de la I.A. se ha desarrollado todo un campo denominado ingeniar´ ıa del conocimiento, en el que mediante metodolog´ ıas instruccionales, las ciencias de la computaci´ on y las tecnolog´ ıas de la informaci´ on se ha logrado muy buenos resultados pese a desconocer los principios fundamentales que gobiernan los comportamientos en la naturaleza. Parece que en la I.A. se da un suceso, que ya ha ocurrido otras veces en la humanidad, y que consiste en que el descubrimiento de ciertos fen´ omenos es utilizado para desarrollar una determinada tecnolog´ ıa; aunque las causas fundamentales que rijan el fen´ omeno se desconozcan. Un ejemplo de ello ocurri´ o con el tel´ egrafo y el electromagnetismo, donde la t´ ecnica precedi´ o a la ciencia.
Pero todos los trabajos desarrollados bajo el objetivo de Dartmouth y el propio objetivo pueden contemplarse con otro enfoque, el cient´ ıfico. Desde el enfoque cient´ ıfico, el trabajo que se ha realizado en la I.A. puede verse como el intento de encontrar teor´ ıas que unifiquen los comportamientos cognitivos de los seres humanos con los de los computadores. Los computadores no realizan innatamente comportamientos cognitivos, ya que son construidos por los seres humanos; pero eso no implica que no tengan un conjunto de comportamientos cognitivos asociado. El conjunto de comportamientos cognitivos de los computadores est´ a compuesto por aquellos comportamientos para los que existe un programa que lo puede generar. As´ ı, la primera propuesta de este art´ ıculo es reivindicar la aplicaci´ on del m´ etodo que cre´ o Newton para razonar sobre la naturaleza, que se halla en su obra Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1), a los comportamientos cognitivos.
Como se ha mencionado antes, el inter´ es por desarrollar teor´ ıas que expliquen el comportamiento humano ha estado presente desde los inicios de la I.A.. En 1961, Allan Newell y H. A. Simon exploraron en su art´ ıculo(2) GPS, A Program that Simulates Human Thought en que grado se puede
considerar a los programas inform´ aticos como teor´ ıas capaces de explicar los comportamientos humanos. En el anterior art´ ıculo se puede leer:
' We will consider only how GPS behaves on the first part of the problem, and we will compare it in detail with the subject's behaviour as revealed in the protocol. This will shell considerable light on how far we can consider programs as theories of human problem solving '.
Los autores del citado art´ ıculo examinaron un programa desarrollado por ellos, el GPS(3) (General Problem Solver). Los resultados que presentaron los autores en el art´ ıculo para considerar el programa GPS como una teor´ ıa del comportamiento humano fueron positivos, haci´ endolo notar con una rotunda frase final:
' Although we know only for small fragments of behaviour, the deep of explanation is striking. '
La cuesti´ on de la unificaci´ on, aunque de una manera diferente a la propuesta en este art´ ıculo, ha estado especialmente presente en la I.A. desde que Allan Newell present´ o el problema de las microteor´ ıas (4). Newell mostr´ o que las teor´ ıas que se estaban presentando, que eran correctas para los fragmentos de comportamientos escogidos, eran contradictorias entre s´ ı. As´ ı, Newell propuso a la psicolog´ ıa la necesidad de unificar las distintas teor´ ıas de los comportamientos humanos que se hab´ ıan desarrollado. Esta idea la plasm´ o especialmente en su libro(5) Unified Theories of Cognition. Newell, a diferencia de lo que se propone en este art´ ıculo, no consideraba que los computadores tuvieran un conjunto de comportamientos asociados, para ´ el, simplemente los computadores eran un mecanismo para comprobar si la unificaci´ on hab´ ıa tenido ´ exito. As´ ı, Newell propuso, en su programa de unificaci´ on de teor´ ıas de la psicolog´ ıa, que las diversas teor´ ıas de unificaci´ on que se desarrollaran deb´ ıan ser instanciadas en arquitecturas cognitivas, las cuales demostrar´ ıan mediante su funcionamiento en computadoras cuales eran correctas y cu´ ales no. Newell esperaba que se pudiera repetir continuadamente el proceso de unificaci´ on hasta llegar a una teor´ ıa que explicara todo el comportamiento humano.
' Thus, there will be multiple unified theories for quite a whileif we can just get a few started, to show the way. My concern is that each one, itself,
should be unified. We should be comparing one unified theory with another '
Hay que darse cuenta que si la unificaci´ on de Newell tuviera ´ exito como consecuencia se lograr´ ıa el objetivo de Dartmouth. Por desgracia, el programa de unificaci´ on para obtenerse finalmente una ´ unica teor´ ıa para el comportamiento humano que dise˜ n´ o Newell no se est´ a cumpliendo. Han trascurrido casi veinte a˜ nos desde el comienzo del programa de Newell y la situaci´ on est´ a detenida. Las distintas arquitecturas cognitivas (6)(7)(8)(9)(10) que surgieron no consiguen demostrar que una sea m´ as v´ alida que las otras, por lo que entre estas teor´ ıas unificadas no ocurre la unificaci´ on predicha por Newell.
Otros intentos para lograr un mayor conocimiento de los comportamientos cognitivos han ido dirigidos a intentar unificar el conjunto de los comportamientos de los seres humanos con determinados conjuntos de fen´ omenos de la f´ ısica. Penrose(11) ha propuesto que las capacidades cognitivas humanas son consecuencia de las leyes de la f´ ısica cu´ antica, aunque en su propuesta se excluye una unificaci´ on con los computadores actuales por carecer de mecanismos de computaci´ on cu´ antica que rompan el l´ ımite de la computaci´ on de Turing. Otra propuesta tambi´ en en la misma l´ ınea, aunque esta propuesta s´ ı incluye a los computadores es la de Doyle(12). Doyle propone extender la mec´ anica cl´ asica para explicar tambi´ en los comportamientos que produce la mente humana.
Aunque las anteriores propuestas de unificaci´ on no han dado los resultados esperados, no todas las propuestas de unificaci´ on de las ciencias cognitivas han corrido la misma suerte. Un ejemplo de ´ exito en las ciencias cognitivas lo est´ a dando la unificaci´ on entre la neurobiolog´ ıa y la psiquiatr´ ıa, donde los ´ ultimos avances y descubrimientos cient´ ıficos avalan fuertemente esta l´ ınea de trabajo(13).
1.2. La Necesidad de una Definici´ on Intensiva
El conjunto formado por los comportamientos de los seres humanos es sin duda un conjunto de fen´ omenos para el que resulta muy interesante la propuesta de desarrollar una teor´ ıa que logre explicarlos. Pero ese conjunto no es m´ as que un subconjunto del conjunto que contiene todos los comportamientos. Durante el siglo veinte trabajos como los de Wolfgand K¨ ohler y Edgard C. Tolman con chimpanc´ es(14), o los de Irene Peperberg (15)con loros grises han revelado que los comportamientos de otros animales no son triviales, haciendo que naciera la disciplina de la psicolog´ ıa animal. Pero tambi´ en el
conjunto de comportamientos de todos los animales es un subconjunto de todos los comportamientos que pueden encontrarse en la naturaleza. Faltar´ ıan los comportamientos que son capaces de desarrollar el resto de organismos y sistemas no biol´ ogicos, como las plantas, robots e incluso las bacterias(16). Por ejemplo, la planta de la jud´ ıa es capaz de aprender ciclos de luz y mover sus hojas en funci´ on de estos ciclos, o la Drosera Byblis Drosophyllum, una planta carn´ ıvora, es capaz de reconocer si un alimento le vale o no, o incluso los comportamientos de los robots no pueden ser ignorados.
Pero la cuesti´ on de unificar todos los conjuntos de comportamientos no es el ´ unico problema de unificaci´ on pendiente que tienen las ciencias cognitivas. Otro importante problema es la compatibilidad de las teor´ ıas de las ciencias cognitivas con las leyes f´ ısicas del nivel microsc´ opico. Desde la postura cient´ ıfica se considera que la evoluci´ on del estado macrosc´ opico de la naturaleza es consecuencia de las leyes que determinan la evoluci´ on del estado microsc´ opico de la naturaleza. Pero ninguna de las teor´ ıas que se usan actualmente para explicar los distintos conjuntos de comportamientos enlaza con el nivel microsc´ opico.
Con el objetivo de tratar de afrontar los dos problemas anteriores, es necesario dar un definici´ on m´ as precisa de los fen´ omenos a los que se hace referencia en este art´ ıculo, ya que el t´ ermino 'comportamientos cognitivos' es impreciso y no conecta con el nivel microsc´ opico de la naturaleza. Su imprecisi´ on viene dada por dos motivos. El primer motivo es que el t´ ermino 'cognitivos' s´ olo hace referencia a un listado de comportamientos a los que se ha decidido dar este calificativo, por lo que si se presenta un nuevo fen´ omeno se debe decidir por consenso con el resto de la comunidad cient´ ıfica si se incluye en el conjunto de los comportamientos cognitivos; pero no hay una definici´ on que permita decir si es un comportamiento cognitivo. El segundo motivo es que actualmente el t´ ermino 'comportamientos' se emplea en muchos ´ ambitos de la ciencia, por ejemplo para los materiales, los sistemas din´ amicos,... etc. Para eliminar la primera causa de imprecisi´ on es necesario sustituir la definici´ on extensiva del conjunto de los comportamientos cognitivos por una definici´ on intensiva. La segunda causa de imprecisi´ on se solventa denotando a este conjunto de fen´ omenos mediante un nuevo t´ ermino. El t´ ermino elegido es 'exocomportamientos' y la definici´ on que fija los fen´ omenos a los que se va a hacer referencia en este trabajo se hace en funci´ on de la energ´ ıa interna de un sistema, la cual pertenece al nivel microsc´ opico de la naturaleza.
Definici´ on (Exocomportamiento) . Un exocomportamiento es la secuencia
de cambios en el valor de las propiedades macrosc´ opicas medibles de un sistema mediante su energ´ ıa interna.
1.3. Unificaci´ on de los Exocomportamientos
En consecuencia a lo mencionado, la segunda propuesta que se quiere plantear en este art´ ıculo es el problema de la unificaci´ on de los exocomportamientos. Este problema se enuncia de la siguiente manera:
Definici´ on (El problema de la Unificaci´ on de los Exocomportamientos) . Definido el conjunto de los exocomportamientos, ¿ existen un mismo conjunto de principios, conectado con el nivel microsc´ opico de la naturaleza, que permita inferir la secuencia de actos en la que consiste cada exocomportamiento que realiza un sistema biol´ ogico o no biol´ ogico ?
Si se lograra encontrar una soluci´ on positiva al problema de la unificaci´ on de los exocomportamientos, esta consistir´ ıa en una teor´ ıa cient´ ıfica que explique los exocomportamientos de todos los organismos biol´ ogicos y todos los sistemas no biol´ ogicos y que enlace con el nivel microsc´ opico de la naturaleza. As´ ı, a diferencia de los anteriores retos de unificaci´ on de las ciencias cognitivas, el problema no s´ olo consiste en lograr una unificaci´ on entre conjuntos de exocomportamientos, sino establece una conexi´ on con el nivel microsc´ opico de la naturaleza.
Ahora bien, si se ha fracasado hasta ahora en el intento por construir una teor´ ıa para el conjunto de exocomportamientos de los seres humanos, ¿por qu´ e se habr´ ıa de tener ´ exito en el problema de la unificaci´ on de los exocomportamientos? A esta pregunta hay una doble respuesta. Lo primero que se debe de explicar, es que lo que verdaderamente ha fracasado ha sido el intento de usar analog´ ıas. John Doyle en su libro(12) Extending Mechanics to Minds realiza en el cap´ ıtulo tercero un examen de las analog´ ıas que se han usado en las ciencias cognitivas con el objetivo de permitir al cient´ ıfico comprender y razonar sobre el pensamiento humano. Doyle manifiesta que cada intento de usar una analog´ ıa (biol´ ogica, antropol´ ogica, teol´ ogica, qu´ ımica, din´ amica, energ´ etica, termodin´ amica y de m´ aquina) para fundamentar el comportamiento cognitivo ha fracasado. Las analog´ ıas pueden ser ´ utiles como primera aproximaci´ on cuando la ciencia se acerca a un fen´ omeno desconocido; pero es dif´ ıcil que esa aproximaci´ on, que se realiza mediante una extrapolaci´ on de un campo de la naturaleza hacia otro, sea una s´ olida explicaci´ on. Valga de ejemplo la analog´ ıa que usaron los pitag´ oricos cuando intentaron explicar con las proporciones que dictaban la generaci´ on de m´ usica en los instrumentos
el movimiento de los planetas. Sin duda, la explicaci´ on de que los planetas se mueven para cumplir las proporciones nada tiene que ver con la teor´ ıa de Newton y ni que decir con la de Einstein. Otro ejemplo de esto, nos lo brinda tambi´ en la f´ ısica cuando se usaron analog´ ıas para desarrollar los modelos de los ´ atomos, primero con el del pudin de Thomson y luego con el modelo gravitatorio de movimiento de los planetas para el modelo del ´ atomo de Rutherford. Sin duda la naturaleza es tan peculiar que las analog´ ıas de poco m´ as que de primeras aproximaciones pueden servir cuando se cambia de un aspecto a otro de la naturaleza.
Lo segundo, es que es cierto que no se han encontrado unos principios comunes que expliquen todos los comportamientos de los seres humanos; pero la causa de no encontrarse esos principios podr´ ıa residir en el propio problema. El motivo de esta afirmaci´ on es debida a que no se puede identificar la causa para un conjunto de fen´ omenos si el conjunto de fen´ omenos es un subconjunto de todos los fen´ omenos que tienen una misma causa y en la b´ usqueda de la causa se mantiene la suposici´ on err´ onea de que el conjunto no es un subconjunto. La raz´ on es que la causa que se proponga se desechar´ a debido a que existir´ an fen´ omenos que se puede explicar con la causa propuesta pero que caer´ an fuera del subconjunto. Este caso se puede dar cuando la definici´ on del conjunto de fen´ omenos que se quiere explicar se hace en base a la experiencia sensible. Por ejemplo, la definici´ on popular de calor que est´ a basada en la experiencia sensible no acepta que un cubito de hielo pueda generar calor, as´ ı muchos fen´ omenos quedan sin poder ser explicados con razonamientos basados en la experiencia sensible. En cambio, la f´ ısica ha definido en t´ erminos absolutos de la naturaleza un concepto denominado calor. Seg´ un el concepto de calor de la f´ ısica un cubito de hielo pueda generar calor, a pesar de que esa noci´ on vaya contra la experiencia sensible del ser humano. As´ ı, a cambio de aceptar la noci´ on de calor definida por la f´ ısica se logra tener razonamientos para explicar fen´ omenos que antes no se pod´ ıan desde la experiencia sensible. Por lo tanto, el elegir un conjunto de fen´ omenos en base a la experiencia sensible conduce a la imposibilidad de diferenciar principios fundamentales que posee la naturaleza de consecuencias de estos. De esta manera, podr´ ıa ser que el conjunto de exocomportamientos humanos sea s´ olo explicable cuando se posea una teor´ ıa para explicar todos los exocomportamientos de la naturaleza.
Pero este documento no se detiene en la presentaci´ on del problema de la unificaci´ on de los exocomportamientos, sino que se va a presentar una posible soluci´ on, la Teor´ ıa General del Exocomportamiento (TGE). La TGE, que es
la tercera propuesta del documento, no se trata de ning´ un tipo de analog´ ıa, sino de una teor´ ıa cient´ ıfica que propone que los comportamientos son la manifestaci´ on de una propiedad emergente de la naturaleza.
2. Definiciones y Postulados de la TGE
En el razonamiento cient´ ıfico siempre se asume que los fen´ omenos son la manifestaci´ on de propiedades que existen en la naturaleza. Entre el concepto de fen´ omeno y propiedad existe una dualidad que a veces hace que se haga un abuso de los t´ erminos, y sean intercambiados al hablar sobre aspectos de la naturaleza. As´ ı que a continuaci´ on, se intentar´ a dejar claro cada uno de estos dos conceptos y su relaci´ on. Los fen´ omenos son cambios que se producen en las propiedades medibles de los sistemas. La ciencia propone que esos fen´ omenos son consecuencia de la existencia de propiedades intr´ ınsecas en los sistemas, y por lo tanto, los fen´ omenos delatan la existencia de propiedades. Puesto que las propiedades son intr´ ınsecas no hay una manera directa de conocer (medir) las propiedades, pero s´ ı puede ser conocida (medida) de manera indirecta a trav´ es del fen´ omeno. Ejemplos de esta dualidad entre propiedad y fen´ omeno en f´ ısica son temperatura y calor, carga el´ ectrica y fuerza el´ ectrica, o masa y gravedad.
Una vez se ha definido una propiedad, debe de enunciarse un conjunto finito de hechos fundamentales y universales que relacionen la propiedad con los fen´ omenos. A cada una de las afirmaciones de ese n´ ucleo de hechos se le denomina postulado. Los hechos que se enuncien ser´ an fundamentales si a partir de ellos se derivan otros hechos de la naturaleza; pero ellos no deben de poder ser derivados de otros. Los postulados son universales porque deben en cumplirse siempre en la naturaleza. Sin entrar en profundidad en los conceptos del m´ etodo cient´ ıfico y la filosof´ ıa de la ciencia, se ha de mencionar que los postulados de una teor´ ıa cient´ ıfica no pueden probarse que son hechos universales de la naturaleza; pero se asumen como tales, ya que siempre que se han puesto a prueba en la naturaleza no han podido falsearse. Puesto que los postulados son considerados hechos fundamentales, sobre ellos se puede aplicar un proceso deductivo que permite inferir nuevo conocimiento sobre la naturaleza, o explicar hechos de la naturaleza. La explicaci´ on que aporta una teor´ ıa cient´ ıfica sobre la naturaleza sigue vigente mientras los postulados de la teor´ ıa no se falseen y las consecuencias que se deducen de ellos se ajusten a lo que ocurre en la naturaleza.
En esta secci´ on se establecer´ an las bases de la TGE. Primero se definir´ an una serie de t´ erminos y relaciones elementales. Entre los t´ erminos fundamentales se definir´ a el conjunto de fen´ omenos que se quiere llegar a explicar, los exocomportamientos, y una propiedad, la fasa, que se fijar´ a como causa de ese conjunto de fen´ omenos. A continuaci´ on, se establecer´ an los postulados de la teor´ ıa. Los ´ ultimos apartados de la secci´ on se dedicar´ an a presentar consecuencias que se pueden deducir de las definiciones, como el teorema fundamental de los comportamientos.
Para que los postulados puedan ser interpretados correctamente se deben fijar las definiciones de los t´ erminos y relaciones que aparecen en ellos. As´ ı, este apartado ser´ a usado para fijar esas definiciones, y algunas otras que se usar´ an durante todo el art´ ıculo.
2.0.1. T´ erminos Primitivos de la TGE
Los t´ erminos primitivos que maneja la TGE son los siguientes:
Definici´ on 1 (Sistema) . Un sistema es un agregado de objetos f´ ısicos entre cuyas partes existe una relaci´ on. La relaci´ on que define el sistema puede ser f ´ ısica o l´ ogica. Puede tener complejidad biol´ ogica o no.
Definici´ on 2 ( Subsistema) . Un subsistema es un sistema que pertenece a un conjunto de sistemas entre los que existe una relaci´ on que los liga como un sistema.
Definici´ on 3 ( Estado de un sistema (Subsistema)) . Un estado de un sistema es cada una de las formas f´ ısicamente distinguibles que puede adoptar un sistema (subsistema).
Definici´ on 4 ( Universo de un sistema S ) . El universo de un sistema S es el sistema cerrado que contiene al sistema S .
Definici´ on 5 ( Estado realidad del universo en el instante t ) . El estado realidad del universo en el instante t es el estado del universo en el que se encuentra el universo en el instante de tiempo t . Al estado realidad del instante t se le denotar´ a por la etiqueta r t .
Definici´ on 6 (Exocomportamiento de un sistema S ) . Un exocomportamiento de un sistema S es la secuencia de cambios en el valor de las propiedades macrosc´ opicas medibles del sistema S mediante su energ´ ıa interna ordenados en el tiempo.
Definici´ on 7 ( Acto de un sistema S en un instante t ) . El acto de un sistema S en un instante t es un proceso que cambia el valor de las propiedades macrosc´ opicas medibles del sistema S en el instante t mediante la energ´ ıa interna del propio sistema S .
Definici´ on 8 ( Fasa) . La fasa es una propiedad de los sistemas que se manifiesta en los exocomportamientos de los sistemas. El valor de la fasa de un sistema S no es num´ erico sino que es descrito por una funci´ on, a la que se denotar´ a por f s .
Definici´ on 9 ( Exocomportamiento posicional) . Un sistema lleva a cabo un exocomportamiento posicional cuando el valor de la fasa del sistema es ´ unicamente de car´ acter posicional.
Definici´ on 10 ( Fasa de car´ acter posicional) . El valor de la fasa de un sistema es de car´ acter posicional cuando cada acto de la secuencia es funci´ on de su posici´ on en la secuencia. Se denotar´ a por f P s .
Definici´ on 11 ( Exocomportamiento aleatorio) . Un sistema lleva a cabo un exocomportamiento aleatorio cuando el valor de la fasa del sistema es ´ unicamente de car´ acter aleatorio.
Definici´ on 12 ( Fasa de car´ acter aleatorio) . El valor de la fasa de un sistema es de tipo aleatorio cuando cada acto de la secuencia es funci´ on de una variable aleatoria independiente del estado del universo. Se denotar´ a por f A s . Si la variable aleatoria puede ir cambiando entonces cada variable aleatoria de la secuencia que forman las variables aleatorias en el tiempo debe cumplir que sea seleccionada a su vez por una variable aleatoria independiente del estado del universo.
Definici´ on 13 ( Exocomportamiento sensible) . Un sistema lleva a cabo un exocomportamiento sensible cuando el valor de la fasa del sistema es ´ unicamente de car´ acter sensible.
Definici´ on 14 ( Fasa de car´ acter sensible) . El car´ acter sensible de la fasa de un sistema es la capacidad de la fasa para generar una secuencia de actos, donde cada acto que contiene la secuencia es funci´ on del estado realidad del universo. Se denotar´ a por f S s .
Definici´ on 15 ( Universo con sensibilidad a las condiciones iniciales) . Un universo tiene sensibilidad a las condiciones iniciales si sus estados independientemente de su similitud seguir´ an evoluciones significativamente diferentes.
Definici´ on 16 ( Exoactivo) . Un sistema est´ a en un estado exoactivo cuando el sistema es capaz de realizar un exocomportamiento. Cuando un sistema es incapaz de realizar un exocomportamiento se dice que el sistema esta exoinactivo.
Definici´ on 17 ( Restricciones de exoactividad de un Universo) . Las restricciones de exoactividad de un universo es el conjunto de reglas que dictan cuando un sistema pasa de un estado exoactivo a estar exoinactivo.
La definici´ on de exocomportamiento permite definir un conjunto de fen´ omenos donde se encuentran desde los comportamientos de los seres humanos hasta los de los robots, pasando por plantas y bacterias. Por ejemplo, una bacteria, la Escherichia coli, realiza movimientos atractivos y repulsivos. La bacteria altera su posici´ on en el espacio a costa de una p´ erdida de energ´ ıa interna, por lo tanto las alteraciones de la posici´ on de la bacteria s´ ı son un exocomportamiento. Pero se debe notar que seg´ un la definici´ on de exocomportamiento no toda secuencia de alteraciones de las propiedades observables de un sistema es un exocomportamiento. Recu´ erdese que la energ´ ıa de un sistema f´ ısico es la suma de su energ´ ıa potencial externa, su energ´ ıa cin´ etica externa, su energ´ ıa potencial interna y cin´ etica interna. A continuaci´ on, se expondr´ an los tipos de fen´ omenos que no pertenecen al conjunto de los exocomportamientos:
- FEN ´ OMENOS DE TRANSFORMACI ´ ON DE ENERG ´ IA POTENCIAL EXTERNA A CIN ´ ETICA EXTERNA.
Los fen´ omenos en los que hay una transformaci´ on de la energ´ ıa potencial externa de un sistema en energ´ ıa potencia interna no son fen´ omenos que entren dentro del conjunto de los exocomportamientos. El movimiento de una part´ ıcula es el resultado de la transformaci´ on de la energ´ ıa potencial externa que posee la part´ ıcula debida a los campos el´ ectricos que generan el resto de part´ ıculas del universo en energ´ ıa cin´ etica externa.
- FEN ´ OMENOS DE TRANSFORMACI ´ ON DE ENERG ´ IA CIN ´ ETICA EXTERNA A POTENCIAL EXTERNA.
Los fen´ omenos en los que hay una transformaci´ on de la energ´ ıa energ´ ıa potencial interna de un sistema en externa no son fen´ omenos que entren dentro del conjunto de los exocomportamientos.
- FEN ´ OMENOS DE INTERCAMBIO DE ENERG ´ IA CIN ´ ETICA EXTERNA.
Los fen´ omenos de intercambio de energ´ ıa externa no son exocomportamientos. Por ejemplo, la alteraci´ on de la trayectoria de un cuerpo por el choque con otro cuerpo. Este fen´ omeno tampoco pertenece al conjunto de los comportamientos. La raz´ on es que la alteraci´ on se produce por las energ´ ıas cin´ eticas externas del sistema.
- FEN ´ OMENOS DE TRANSFORMACI ´ ON DE ENERG ´ IA POTENCIAL INTERNA A CIN ´ ETICA INTERNA.
Los fen´ omenos en los que se transforma energ´ ıa potencial interna en energ´ ıa cin´ etica interna, por ejemplo la corriente el´ ectrica, no es un fen´ omeno que entre dentro del conjunto de los exocomportamientos. Pero el intercambio de calor que realiza el sistema con el universo producido por la corriente el´ ectrica si es un exocomportamiento.
- FEN ´ OMENOS DE TRANSFORMACI ´ ON DE ENERG ´ IA EXTERNA A ENERG ´ IA INTERNA.
El fen´ omeno en el que un sistema adquiere energ´ ıa interna no es un exocomportamientos, bien sea por trabajo o calor.
- FEN ´ OMENOS SIN TRANSFORMACI ´ ON DE ENERG ´ IA.
Las fen´ omenos en los que no hay ninguna transformaci´ on de energ´ ıa interna en energ´ ıa cin´ etica externa no son exocomportamientos. Por ejemplo, un movimiento rectil´ ıneo uniforme sin rozamiento no es un exocomportamiento, ya que un cuerpo que se mueve en un movimiento rectil´ ıneo uniforme sin resistencia no usa su energ´ ıa interna para mantener la velocidad constante.
Otra cuesti´ on relevante sobre las definiciones que se han establecido, es que sigui´ endose el razonamiento cient´ ıfico se ha postulado la existencia de una propiedad que causa los comportamientos. Por lo tanto, existe una relaci´ on entre cada uno de los exocomportamientos y una propiedad denominada fasa. Esa relaci´ on toma la expresi´ on ecuacional siguiente:
- ε s es el exocomportamiento del sistema-s.
- ε s ( t ) es el acto que realiza el sistema-s en el instante del tiempo t.
- ρ es la relaci´ on que existe entre la fasa y el exocomportamiento de un sistema.
- f s es el valor que tiene la propiedad fasa del sistema-s.
- p 0 , ..., p m son los valores que toman los par´ ametros de la funci´ on f s .
Se debe tener en cuenta que, por la definici´ on de los distintos tipos de car´ acter de la propiedad fasa, los tipos de car´ acter no se anulan entre s´ ı; a diferencia de lo que ocurre con los tipos de car´ acter de otras propiedades de la naturaleza como la carga el´ ectrica.
2.0.2. Relaciones Primitivas de la TGE
A continuaci´ on, se definen dos relaciones fundamentales para la TGE que relacionan t´ erminos primitivos definidos en el apartado anterior.
Definici´ on 18 (Representaci´ on) . Un sistema, S , tiene una representaci´ on si el sistema S contiene un subsistema R y existe una funci´ on, r , cuyo dominio es el conjunto de estados del universo U y su codominio es el conjunto de estados del subsistema R . El n´ umero de estados del subsistema R que conforman la imagen de la funci´ on r tiene que ser mayor o igual que 2 .
En un primer momento podr´ ıa considerarse que el dominio de la funci´ on r deber´ ıa ser un conjunto de subestados y no de estados, argument´ andose que con la definici´ on actual, si S modificara su posici´ on sin que hubiera modificaciones en el resto de sistemas la definici´ on obligar´ ıa a asociar un nuevo estado de R al mismo estado del dominio, con lo que r dejar´ ıa de ser una funci´ on. Pero ese razonamiento es incorrecto, ya que el estado del universo incluye al sistema S , de modo que, si S modifica su posici´ on, el universo se encuentra en otro estado, y es a ese nuevo estado al que se le asocia el nuevo elemento del codominio.
Definici´ on 19 ( Mecanismo de Computaci´ on) . Un sistema, S , tiene un mecanismo de computaci´ on: Un sistema, S , tiene un mecanismo de computaci´ on cuando tiene un subsistema, C , y posee un proceso que al aplicarse sobre un estado de su subsistema C lo transforman en otro estado. El proceso es equivalente a una funci´ on que tiene como dominio y codominio los estados del subsistema C .
Como se puede observar en la anterior definici´ on, la computaci´ on se ve como una funci´ on que manda los elementos del dominio a sus respectivas im´ agenes en el codominio. As´ ı, cuando la TGE habla de computaci´ on lo hace usando la noci´ on de funci´ on. Este enfoque funcional fue usado originariamente en los trabajos de Kurt G¨ odel, Alonzo Church, Alan Turing y Stephen Kleene. La ventaja del enfoque funcional para definir computaci´ on es que permite abstraerse de un mecanismo de computaci´ on concreto, lo que permite que los resultados que se alcancen sean independientes del mecanismo computacional, ya sea una maquina de Turing, una red neuronal,...,etc. Este enfoque se us´ o para desarrollar la teor´ ıa de la recursividad, pero a diferencia del concepto de computabilidad de esa teor´ ıa, en la TGE se identifica computabilidad completamente con la noci´ on de funci´ on, esto implica que se considera tambi´ en computaci´ on a funciones que no son computables por una m´ aquina de Turing, lo que se conoce por hipercomputaci´ on(17).
2.1. Postulados de la TGE
A continuaci´ on, se van a presentar los dos postulados que constituyen el n´ ucleo de la TGE. La cuesti´ on del desarrollo de experimentos que permitan poner los postulados a prueba se tratar´ a en la secci´ on 5.
2.1.1. Postulado primero
Seg´ un las definiciones que se han establecido existen tres conjuntos de comportamientos elementales; pero se desconoce si en el conjunto de los exocomportamientos podr´ ıa existir otro subconjunto de exocomportamientos elementales diferente a los existentes. Si existiera otro conjunto de exocomportamientos elementales en las definiciones entonces ese hecho delatar´ ıa la existencia de otro tipo de car´ acter para la propiedad fasa. El siguiente postulado aclara esa cuesti´ on.
Postulado 1 (Postulado de los exocomportamientos elementales) . En la naturaleza no existen m´ as de tres tipos elementales de exocomportamientos: los exocomportamientos posicionales, los exocomportamientos aleatorios y los exocomportamientos sensibles.
El significado de este postulado puede ser visualizado muy f´ acilmente con diagramas de conjuntos. El modo de visualizarlo consiste en una superficie negra en la que se representa cada comportamiento por un punto con un color. Los exocomportamientos elementales se pintan con un color primario: Un exocomportamiento aleatorio se pintan con un punto de color rojo, un
exocomportamiento posicional con un punto de color verde y un exocomportamiento sensible de color azul. Los diagramas que contienen comportamientos aleatorios, posicionales y sensibles son disjuntos entre ellos. Por otro lado el resto de puntos tiene un color que es combinaci´ on de los tres colores primarios, representando que ese exocomportamiento es combinaci´ on de los tres tipos de car´ acter de la fasa. El diagrama que aparece se muestra en la figura 1.
Antes de terminar este apartado se debe aclarar una cuesti´ on para comprender exactamente cu´ ales son los elementos que contiene el conjunto de
exocomportamientos sensibles. La cuesti´ on gira en torno a que no se debe confundir el mecanismo que realiza los actos con el mecanismo que decide los actos, ya que, es el mecanismo de decisi´ on de un sistema, y no el mecanismo de actuaci´ on, el que se usa para clasificar el comportamiento del sistema. Para eliminar cualquier duda, t´ omese de ejemplo, la Escherichia coli, una bacteria per´ ıtrica. Esta bacteria per´ ıtrica usa un mecanismo de actuaci´ on de tipo aleatorio debido a que su locomoci´ on se basa en procesos estad´ ısticamente sesgados de modo que el resultado final le permite poder desplazarse en una direcci´ on u otra. En la TGE el exocomportamiento de una bacteria per´ ıtrica, como la citada anteriormente, es catalogado como exocomportamiento sensible. La raz´ on es que dado un concreto entorno qu´ ımico la distribuci´ on de probabilidad sesgada es una concreta, ya que las distintas distribuciones est´ an fijadas a las sustancias qu´ ımicas que se detectan. Por lo tanto, el m´ etodo de decisi´ on no elige la distribuci´ on de probabilidad, que permite a la bacteria moverse en una direcci´ on, ni de una manera aleatoria, ni preestablecida.
2.1.2. Postulado segundo
Postulado 2 (Postulado de la Representaci´ on) . En universos con sensibilidad a las condiciones iniciales y restricciones de exoactividad, los sistemas cuyos exocomportamientos sean posicionales, o aleatorios terminar´ an exoinactivos, y s´ olo lograr´ an permanecer exoactivos los sistemas donde los actos que componen sus exocomportamientos se producen en funci´ on de una representaci´ on del estado realidad del universo que se adecua a las restricciones de exoactividad.
Este segundo postulado es una extensi´ on de las reflexiones y propuestas del profesor Rodolfo Llin´ as(18)(19), uno de los padres de las neurociencias, para dar respuesta a la pregunta de cu´ al es la raz´ on de la aparici´ on del cerebro en los seres vivos. Llin´ as ha sugerido la hip´ otesis de que el cerebro ha surgido debido a que los peligros que trae consigo moverse son determinantes. As´ ı, el organismo que se mueve sin usar una representaci´ on de su entorno, o ´ el que usa una representaci´ on incorrecta, se extingue r´ apidamente. Por lo tanto, se puede decir que, entre los organismos con capacidad de moverse la selecci´ on natural elige aquellos que hacen uso para moverse de una representaci´ on correcta del estado de su entorno.
El profesor Llin´ as sostiene esa hip´ otesis conforme a ciertos hechos del mundo de la biolog´ ıa. Uno de estos hechos son los tunicados. Los tunicados son unos seres que viven toda su fase adulta sujetos a un objeto estable en el
mar. El tunicado en fase adulta lleva a cabo dos funcione b´ asicas: Alimentarse mediante el filtrado del agua de mar y reproducirse. La larva del tunicado tiene durante una cantidad de tiempo peque˜ na (un d´ ıa o menos) capacidad para nadar libremente y un peque˜ no cerebro. El primitivo sistema nervioso del tunicado permite recibir informaci´ on sensorial sobre el entorno que le rodea, de manera que sabe lo que es arriba, abajo, izquierda, derecha.... Cuando la larva encuentra un lugar adecuado se posa y queda s´ esil en ese lugar. Una vez ocurre esto, la larva pasa al estado adulto. En este proceso la larva digiere literalmente gran parte de su cerebro, dejando tan s´ olo lo necesario para la simple actividad de filtrado de agua. La conclusi´ on que saca el profesor Llin´ as de este hecho es clara: 'el cerebro se desarrolla para que el ser vivo que se mueve comprenda el entorno que le rodea y pueda moverse aut´ onomamente sin perecer'. La capacidad de moverse es muy positiva pero Llin´ as tambi´ en explica que es algo muy peligroso. Si un ser se mueve pero no sabe donde se mueve puede terminar en la boca del que se lo va a comer. El tunicado es la pieza clave en la teor´ ıa de la evoluci´ on de los cordados, ya que es a partir de su estado larvario del que evolucionan los cordados. As´ ı pues, la raz´ on del tunicado es la raz´ on principal por la que haya seres vivos con cerebro, esto es, para comprender su entorno.
Si se piensa durante un instante a qu´ e conjunto de exocomportamientos de la clasificaci´ on de la TGE pertenecen los exocomportamientos de los cordados se obtiene que se trata de exocomportamiento sensible. Eso es debido a que los actos que realizan los cordados son funci´ on de la representaci´ on que poseen en su cerebro del estado de su entorno. Ahora bien, el problema de la unificaci´ on de los exocomportamientos no consiste tan s´ olo en los exocomportamientos de los cordados, sino el de cualquier sistema. Por lo tanto, la hip´ otesis el profesor Llin´ as debe ser generalizada para que abarque el exocomportamiento de cualquier sistema y sin que contradiga el propio enunciado del profesor Llin´ as.
La extensi´ on se hace en base a la definici´ on de representaci´ on que contiene la TGE, ya que la definici´ on de representaci´ on es independiente del mecanismo concreto, y se basa en que exista una funci´ on que asocie los estados del ambiente con los de un subsistema. As´ ı, la TGE considera que el cerebro es uno de los mecanismos que la naturaleza puede usar para albergar una representaci´ on del entorno pero no el ´ unico. El dominio del mecanismo del cerebro frente a otros mecanismos de la naturaleza para albergar una representaci´ on vendr´ ıa dado por sus mejores caracter´ ısticas, ya sean energ´ eticas, computacionales o una mezcla de ambas. El trabajo del profesor Llin´ as di-
ce que, los organismos con capacidad de moverse y cerebro son seleccionados frente a los organismos con capacidad de moverse que no tienen una representaci´ on. Por lo tanto, que otros sistemas tengan un mecanismo para albergar una representaci´ on diferente del cerebro y sean tambi´ en seleccionados por la selecci´ on natural junto a los que albergan la representaci´ on en el cerebro no contradice la hip´ otesis del profesor Llin´ as y logra generalizarla.
Existen dos cuestiones m´ as que deben quedar claras sobre el postulado. La primera es que cuando se usa la expresi´ on 'es funci´ on de' , se hace referencia a la definici´ on de mecanismo computacional, donde se fijaba que en la TGE se identificar´ ıa el concepto de mecanismo de computaci´ on con el de funci´ on. Por lo tanto, el postulado fija que el sistema que realiza el comportamiento sensible posee un mecanismo de computaci´ on que usa una representaci´ on del universo para obtener la secuencia de actos del comportamiento.
La otra cuesti´ on que debe de conocerse es que cuando en el postulado se dice 'representaci´ on del estado realidad del universo que se adecua a las restricciones de exoactividad' significa que la representaci´ on contiene suficiente informaci´ on para persistir y no hay informaci´ on incorrecta sobre las restricciones de exoactividad. M´ as adelante este tema ser´ a tratado de manera m´ as precisa.
2.2. Teorema Fundamental de los Exocomportamientos
En este apartado se va a presentar un resultado que se deriva de las definiciones de la TGE, y al que se recurrir´ a en posteriores secciones, ya que su demostraci´ on llevar´ a a establecer relaciones matem´ aticas que contienen las definiciones de los distintos tipos de car´ acter de la fasa de un sistema y su exocomportamiento. La raz´ on de la necesidad de este teorema es que el postulado primero s´ olo fija que en la naturaleza no hay m´ as de tres tipos de car´ acter de la fasa, pero no se sabe si podr´ ıa haber menos de tres tipos de car´ acter. Eso podr´ ıa ocurrir en el caso de que para alguna de las definiciones no hubiera ning´ un exocomportamiento que la cumpliera.
Teorema 1 (Teorema fundamental de los exocomportamientos) . Ninguno de los conjuntos de exocomportamientos elementales es vac´ ıo.
Este teorema junto al postulado primero establecen que existen s´ olo tres tipos de car´ acter de la fasa y que s´ olo existen tres conjuntos de exocomportamientos elementales. Para demostrar el teorema hay que demostrar que ninguno de los conjuntos de exocomportamientos elementales que se define
es vac´ ıo. Para demostrar que un conjunto es no vac´ ıo basta con encontrar un elemento que pertenezca al conjunto. Es decir, al menos existe un sistema que lleva a cabo un exocomportamiento que pertenece al conjunto definido. Para demostrar este teorema hay que demostrar tres lemas. Cada uno de los lemas dice que existe al menos un elemento en su correspondiente conjunto de exocomportamientos elementales. Ahora bien, para probar de qu´ e tipo es un exocomportamiento se debe conocer perfectamente c´ omo surge el exocomportamiento. La manera m´ as sencilla de tener esa informaci´ on es crear el exocomportamiento. Eso se puede lograr programando un robot. As´ ı, la prueba del teorema se infiere directamente de los tres lemas que se van a demostrar a continuaci´ on. Para demostrar cada lema se indicar´ a como crear un programa que genere el exocomportamiento elemental correspondiente.
Lema 1. El conjunto de exocomportamientos aleatorios es no vac´ ıo
Demostraci´ on. Seg´ un la definici´ on de exocomportamientos aleatorios y fasa aleatoria su relaci´ on se puede expresar de la siguiente manera:
Donde ε s ( t ) es una funci´ on que dicta que acto realiza en cada momento del tiempo el sistema-s, de manera que siendo T el conjunto de instantes del tiempo y A s los actos que puede realizar el sistema-s, la funci´ on se define como:
La funci´ on f A s es una funci´ on aleatoria y X t es una variable aleatoria independiente del estado del universo. As´ ı, fij´ andose en la ecuaci´ on se puede crear un programa inform´ atico que use un generador de n´ umeros aleatorios para decidir la acci´ on que tiene que ejecutar en cada momento del tiempo el robot. As´ ı, cuando el robot que ejecute el programa presentar´ a un exocomportamiento aleatorio.
Lema 2. El conjunto de exocomportamientos posicionales es no vac´ ıo
Demostraci´ on. Seg´ un la definici´ on de exocomportamientos posicionales y fasa posicional, la secuencia de actos de un exocomportamiento se puede expresar matem´ aticamente de la siguiente manera:
As´ ı, fij´ andose en la expresi´ on matem´ atica del comportamiento se puede crear un programa inform´ atico que genere una secuencia de acciones. Por ejemplo, si se tiene un robot que puede ejecutar diez actos diferentes, entonces se crea un programa que genera la secuencia de d´ ıgitos que componen un n´ umero, se elige por ejemplo el n´ umero pi. Entre los d´ ıgitos y los actos se fija una funci´ on exhaustiva, f P s . As´ ı, cada vez que el programa genere un determinado d´ ıgito el robot ejecuta la acci´ on asociada a ese d´ ıgito. Si se quiere generar un comportamiento posicional para un robot que tenga un n´ umero de actos distinto de diez, basta con cambiar la base en la que se trabaja para la representaci´ on de los n´ umeros.
Lema 3. El conjunto de exocomportamientos sensibles es no vac´ ıo
Demostraci´ on. Seg´ un la definici´ on de exocomportamientos sensibles y fasa sensible su relaci´ on se puede expresar de la siguiente manera:
La f´ ormula ψ r es una representaci´ on del estado realidad en el momento t del tiempo, y los par´ ametros p 1 , ..., p m aparecen debido a que el teorema dice que ε s ( t ) es funci´ on de ψ r pero no dice en funci´ on ´ unicamente de ψ r , por lo que podr´ ıa haber m´ as par´ ametros, aunque estos no pueden ser ni una variable aleatoria independiente del estado del universo, ni la posici´ on del acto en la secuencia . As´ ı, m ≥ 0.
Por lo tanto, como consecuencia de la expresi´ on matem´ atica es necesario desarrollar un programa que tome representaciones del estado del entorno y le asocie un acto del robot. As´ ı, por ejemplo, si se desarrolla un programa que capte de la c´ amara de visi´ on artificial de un robot y le asocie a cada estado captado una acci´ on concreta del robot, ocurrir´ a que al ejecutarse el programa en el robot, el comportamiento del robot ser´ a un comportamiento sensible, ya que sus actos s´ olo son funci´ on del estado en el que se encuentre el universo.
Este teorema junto al postulado primero tiene una importante implicaci´ on para el desarrollo de la TGE. Ya que como consecuencia directa de ellos
el desarrollo de la TGE pasa en primer lugar por explicar los tres tipos de comportamientos elementales. Para describir de manera precisa cada uno de ellos es necesaria una teor´ ıa matem´ atica que permita describirlos. As´ ı, la TGE contiene una teor´ ıa para describir los exocomportamientos aleatorios, otra teor´ ıa para describir los exocomportamientos posicionales y una ´ ultima teor´ ıa para los exocomportamientos sensibles. Pero de las tres teor´ ıas, tan s´ olo es necesario desarrollar la que se ocupe del conjunto de comportamientos sensibles. La raz´ on es que para los otros dos conjuntos de comportamientos ya existen ramas matem´ aticas que los pueden tratar. En el caso de los comportamientos posicionales es la teor´ ıa de n´ umeros la que se debe de encargar de hallar el valor de la fasa del sistema. Esto es una consecuencia de que la secuencia de actos puede ser interpretada como un n´ umero, donde cada d´ ıgito del n´ umero representa el acto que lleva a cabo el sistema. Para el caso de los comportamientos aleatorios, puesto que la secuencia de actos se trata de un proceso estoc´ astico, es la teor´ ıa de la probabilidad la encargada de hallar la funci´ on aleatoria que genere el comportamiento y que es el valor de la fasa aleatoria.
2.3. Otros Resultados sobre la Fasa
De las definiciones de los t´ erminos primitivos realizadas en la teor´ ıa que se est´ a presentando se pueden extraer ciertas consecuencias sobre la propiedad fasa de un sistema. Esas consecuencias se enuncian en los siguientes resultados.
2.3.1. Caracter´ ısticas la Fasa
Corolario 1 (Caracter´ ısticas de la fasa) . Los sistemas que tiene fasa tiene mecanismos computacionales, bien sean deterministas o bien probabilistas, con capacidad cl´ asica o de hipercomputaci´ on.
Este resultado surge de la definici´ on de fasa y de sistema de computaci´ on. La definici´ on de fasa implica la necesidad de un mecanismo computacional, bien sea determinista o probabil´ ısta. El mecanismo computacional, al ser descrito por el concepto de funci´ on engloba tanto a las funciones computables de manera cl´ asica, como a las no computables de manera cl´ asica. Es decir, el mecanismo puede ser un mecanismo cl´ asico o de hipercomputaci´ on.
2.4. Exocomportamiento Sensible y Fasa Sensible
Como se ha mencionado anteriormente, el primer paso que se va a dar en el desarrollo de la TGE es explicar el conjunto de exocomportamientos
sensibles. Por lo tanto, este apartado se dedicar´ a a tratar cuestiones referentes al exocomportamiento sensible y la fasa de car´ acter sensible.
2.5. Significado de las Ecuaciones del Exocomportamiento Sensible.
Los fen´ omenos de la naturaleza pueden ser medidos directamente; pero los valores de la propiedad que los produce no. As´ ı, se necesita usar un m´ etodo indirecto que permita obtener el valor de la propiedad. Este m´ etodo se basa en usar la relaci´ on entre fen´ omeno y propiedad. Esa relaci´ on se describe mediante ecuaciones, y por lo tanto, resolver las ecuaciones es el m´ etodo que permite hallar los valores que puede tomar la propiedad. Como en este caso los valores de la propiedad que se intentan conocer se corresponden con las funciones que pueden sustituir f S s , las ecuaciones que contiene la teor´ ıa son ecuaciones funcionales. Anteriormente se mencion´ o que: el primer paso que se debe de dar para solucionar el problema de la unificaci´ on de los exocomportamientos es explicar los exocomportamientos sensibles. Por lo tanto, a continuaci´ on se va describir m´ as formalmente en qu´ e consisten las funciones que pueden ser soluci´ on de la ecuaci´ on de los exocomportamientos sensibles. Las funciones f S s se definen de la siguiente manera:
donde cada A s i es un conjunto de representaciones de los actos con los que puede actuar el sistema-s sobre la propiedad i del universo. El conjunto L ( E ) es un conjunto de f´ ormulas que permiten representar estados del universo. Los conjuntos P ( m -n )+1 , ..., P m son siempre par´ ametros de salida que retroalimentan la funci´ on f S s . Las funciones f S s pueden ser visualizadas con un enfoque de caja negra como aparece en la figura 2.
2.6. Algoritmos y Fasa
Para terminar esta secci´ on se va a contestar al lector sobre unas cuestiones que le pueden haber surgido: ¿Cu´ al es la diferencia entre el concepto de algoritmo y fasa ? ¿Todo algoritmo es la descripci´ on de un valor de fasa? Si el lector se ha formulado estas preguntas se ha dado cuenta que la fasa es computaci´ on; pero ahora debe darse cuenta que la computaci´ on no es el ´ unico ingrediente de la fasa. La diferencia entre el concepto de algoritmo y fasa consiste en que la fasa es la computaci´ on de unos datos concretos y relativos a
la estructura del sistema, mientras que un algoritmo no pide ning´ un requisito a los datos que computa. En la TGE, s´ olo si un sistema efect´ ua computaci´ on sobre una representaci´ on del estado del universo se habla de que el sistema posee fasa sensible. La fasa sensible es una combinaci´ on indivisible de computaci´ on y representaci´ on. En caso de que los datos que usa para computar un sistema no fueran una representaci´ on del estado del universo suceder´ ıa que el exocomportamiento que realizar´ ıa el sistema ser´ ıa posicional o aleatorio, dependiendo de cu´ al sea el modo en que se generen los datos que entran a computarse en el sistema; pero no ser´ ıa exocomportamiento sensible. Se pondr´ a a continuaci´ on un ejemplo que aclare esta ´ ultima cuesti´ on:
Imag´ ınese que se tiene el famoso sistema experto Prospector, que se dedica a decidir cu´ ando se encontrar´ a el suficiente mineral de un tipo como para que sea rentable la operaci´ on de extraer mineral. Se monta una m´ aquina totalmente aut´ onoma capaz de hacer extracciones de material por si misma donde el subsistema que la dirige es Prospector. En este escenario se tienen tres situaciones posibles para suministrar datos a Prospector: a) se dota a la m´ aquina de mecanismos para hacer an´ alisis geol´ ogicos del ambiente aut´ onomamente; b) la m´ aquina genera datos geol´ ogicos por medio de variables aleatorias independientes del ambiente; c) la m´ aquina genera una secuencia de datos geol´ ogicos continuamente.
Evidentemente s´ olo en el caso a) el sistema posee fasa sensible, ya que en los otros dos casos el exocomportamiento del sistema no tendr´ a ning´ un sentido respecto al objetivo de extraer mineral de una manera rentable. El lector debe de notar que el sistema contiene en todos los casos el mismo algoritmo de computaci´ on, lo que diferencia el caso a) del resto de casos es que los datos son una representaci´ on del entorno. De modo que el algoritmo no es la descripci´ on total del valor de la fasa, es necesario el ingrediente de la representaci´ on. Computaci´ on y representaci´ on son dos ingredientes igual de importantes e indisolubles para que un sistema tenga fasa sensible, ya que ninguno de ellos por si s´ olo es suficiente para dotar al sistema de fasa sensible.
3. Teor´ ıa Cognitiva de Condiciones de Verdad
En la secci´ on anterior se explic´ o que en la TGE se usa el enfoque cient´ ıfico; observando la naturaleza con los conceptos de propiedades y fen´ omenos.
Pero la precisi´ on que consigue, por ejemplo, la f´ ısica describiendo la naturaleza surge de las descripciones matem´ aticas. As´ ı, un elemento fundamental de una teor´ ıa cient´ ıfica es la teor´ ıa matem´ atica que describe formalmente el fen´ omeno, la propiedad, y c´ omo est´ an relacionados entre ellos. Anteriormente tambi´ en se ha mencionado que el desarrollo de la TGE pasa en primer lugar por desarrollar una descripci´ on formal para los exocomportamientos sensibles. A la parte de la TGE que se encarga de describir formalmente los exocomportamientos sensibles se la denomina teor´ ıa cognitiva de condiciones de verdad(TCCV).
3.1. Marco Matem´ atico para los Exocomportamientos Sensibles
El primer paso para desarrollar una teor´ ıa formal sobre los exocomportamientos sensibles se corresponde con la elecci´ on de un marco matem´ atico que permita describir formalmente los exocomportamientos sensibles, sus causas y su relaci´ on. Por ejemplo, la f´ ısica utiliza: la geometr´ ıa para describir el espacio, el c´ alculo vectorial para la mec´ anica cl´ asica, y las ecuaciones diferenciales para la termodin´ amica. El marco matem´ atico que se usa en la TCCV para desarrollar los postulados presentados en la secci´ on anterior es el de la teor´ ıa de modelos(20). A menos que el lector provenga del ´ area de l´ ogica-matem´ atica posiblemente no conozca este marco matem´ atico. La teor´ ıa de modelos fue desarrollada en la d´ ecada de los 50's del siglo XX y su principal impulsor fue el importante matem´ atico-l´ ogico Alfred Tarski. La palabra modelo puede llevar a interpretaciones incorrectas de cu´ al es el marco matem´ atico, ya que en inform´ atica la palabra se encuentra ligada al ´ area de la simulaci´ on con el significado de una representaci´ on. Tambi´ en en el caso de la f´ ısica es este su significado, como cuando se habla del modelo del ´ atomo o del modelo del universo. Pero el significado de la palabra modelo en la teor´ ıa de modelos difiere sustancialmente del de las anteriores ´ areas cient´ ıficas. El sentido de la palabra modelo en la teor´ ıa de modelos es el mismo que en pintura o fotograf´ ıa, el modelo es el objeto que va a ser dibujado o fotografiado, y en el caso de la teor´ ıa de modelos el objeto que va a ser representado. La teor´ ıa de modelos estudia las relaciones entre estructuras matem´ aticas y lenguajes formales. Lo que une los elementos de esos dos tipos de objetos es la sem´ antica, mediante la noci´ on de verdad. Se suele dar como ejemplo lo siguiente(21):
'La nieve es blanca' es verdad si, y s´ olo si, la nieve es blanca.
La sem´ antica conecta la frase 'La nieve es blanca' con el hecho f´ ısico de que la nieve es blanca. El hecho f´ ısico de que la nieve es blanca se lo
denomina condici´ on de verdad. La teor´ ıa de modelos diferencia tres tipos de objetos: modelos, lenguajes formales e interpretaciones. Los modelos son los objetos que se pueden representar, los lenguajes formales las representaciones, y las interpretaciones son los elementos que indican que parte de un modelo est´ a representando un t´ ermino, o una f´ ormula, de un lenguaje formal. Pero, ¿por qu´ e este marco y no otro? Bien, para construir una teor´ ıa general formal sobre los fen´ omenos de los exocomportamiento sensibles, la definici´ on del tipo de exocomportamiento sensible exige que en el marco matem´ atico se diferencie perfectamente entre lo representado y la representaci´ on. La teor´ ıa de modelos cumple con esta condici´ on, diferencia perfectamente entre lo representado y la representaci´ on. A continuaci´ on, se mostrar´ a un ejemplo sencillo que ilustra el marco de la teor´ ıa de modelos. En la teor´ ıa de modelos, un modelo es una estructura matem´ atica. El siguiente ejemplo usa una estructura que ser´ a familiar, la relaci´ on de orden.
Sea la estructura matem´ atica O = ( O , < ) donde O = { 1 , 2 , 3 } y la relaci´ on de orden es < = { 1 < 2 , 1 < 3 , 2 < 3 } . Por otro lado se define un lenguaje de primer orden con igualdad (variables, constantes, cuantificadores, s´ ımbolos auxiliares), L ( O ), adecuado a la estructura. El lenguaje se compone de f´ ormulas y cada una expresa algo sobre la estructura matem´ atica. Un tipo de f´ ormulas muy especiales son los axiomas. La raz´ on de su importancia es que mediante los axiomas se puede caracterizar a un conjunto de muchas estructuras, llamado clase, y si de los axiomas se deriva un teorema, este se cumplir´ a en todas las estructuras de la clase. En el caso de la clase de los estructuras de orden sus axiomas son:
Pero las f´ ormulas tambi´ en pueden decir cosas m´ as concreta como 1 < 3 y 3 < 1. Por supuesto, lo que interesa es saber si lo que se dice sobre la estructura es verdad, para ello la teor´ ıa de modelos utiliza un elemento llamado interpretaci´ on, I , que consiste en una funci´ on que hace corresponder a elementos del lenguaje formal con elementos de la estructura matem´ atica. De este modo se dice que
donde el s´ ımbolo /forces significa 'es modelo' y /notforces 'no es modelo'.
3.2. Formalizaci´ on de las Ecuaciones
En la demostraci´ on del teorema fundamental de los exocomportamientos se present´ o una expresi´ on que denotaba la relaci´ on entre fasa sensible y exocomportamiento sensible. El paso que se va a dar a continuaci´ on es traducir la expresi´ on al marco matem´ atico que se ha escogido. Durante el proceso de formalizaci´ on se debe diferenciar entre la asignaci´ on a un concepto informal de un elemento formal del marco matem´ atico y la igualdad de las ecuaciones de la igualdad entre dos elementos matem´ aticos. Para ello se usar´ a el siguiente convenio de notaci´ on, la asignaci´ on se representar´ a con un ≡ , y para la igualdad ecuacional se usar´ a el s´ ımbolo cl´ asico =.
3.2.1. Descripci´ on Formal de los Fen´ omenos
En la teor´ ıa de modelos, la estructura matem´ atica es el elemento que fija lo que es verdad, ya que en ´ el se encuentran las condiciones de verdad, y por lo tanto, es el elemento que permite explicitar lo que ocurre en un universo. As´ ı, el elemento que adopta el papel de describir el exocomportamiento sensible es la estructura matem´ atica. Las estructuras matem´ aticas que estudia la TES tienen una funci´ on que simboliza la secuencia de actos que realizan los sistemas. A esa funci´ on se la denomina funci´ on interacci´ on del sistema-s, y se representa por i © s . Su definici´ on formal es:
Recu´ erdese que la forma de las ecuaciones que se han derivado de los postulados es:
As´ ı pues,
Probablemente a estas alturas el lector se est´ e preguntando como son m´ as exactamente esas estructuras matem´ aticas (o modelos) de las ecuaciones. Lo m´ as com´ un es que el lector conozca estructuras 'est´ aticas' como grupos, relaciones de orden o espacios vectoriales; pero evidentemente, estas ecuaciones no hablan de ese tipo de estructuras. Las estructuras de las que hablan las ecuaciones de la TES son una modificaci´ on del tipo que existen en la l´ ogica modal, las llamadas estructuras de Kripke. Una estructura de Kripke es un conjunto de elementos, llamados mundos, y una relaci´ on, llamada relaci´ on de
accesibilidad, que dicta con que mundos est´ an relacionados cada mundo. As´ ı, la idea que hay detr´ as de una estructura de la TES es usar una estructura de Kripke para que cada mundo represente un estado del universo y que la relaci´ on de accesibilidad, conecte los estados cada uno de los estados con todos los estados que pueden ser generados por los actos que se pueden realizar. Pero una estructura de la TGE tambi´ en es diferente de una estructura de Kripke. En una estructura de la TGE se debe fijar un estado como inicial y la relaci´ on de accesibilidad es una terna de estado, acto y estado. Adem´ as, la estructura posee la funci´ on interacci´ on i © s , que dicta los actos que realiza cada sistema en cada momento del tiempo. A las estructuras de este tipo se la denota por E . La figura 3 visualiza una estructura E .
Alguno de los lectores podr´ ıa estar pensando que las estructuras matem´ aticas de la clase E usan tiempo discreto, lo cual parece que est´ a alejado del ser humano que piensa y act´ ua en un tiempo continuo. Nada m´ as alejado de la verdad. El sistema de control de los seres humanos, el sistema nervioso, opera intermitentemente. Numerosas investigaciones han llevado a comprender que el movimiento no es tan arm´ onico como lo hace parecer los movimientos voluntarios, en realidad, la ejecuci´ on motora consiste en una serie intermitente de sacudidas cuya periodicidad est´ a entre 8 y 12 Hz(22).
3.2.2. Descripci´ on Formal de la Fasa Sensible
En el t´ ermino derecho de la ecuaci´ on, se encuentra la funci´ on f S s que tiene un par´ ametro que es una representaci´ on del estado realidad. En teor´ ıa de modelos, son las f´ ormulas del lenguaje formal las que se ocupan de representar. De modo que para formalizar la representaci´ on es necesario definir un lenguaje formal L ( E ) que permita expresar relaciones y caracter´ ısticas de los elementos de E , y la representaci´ on queda formalizada en el marco matem´ atico como una f´ ormula ψ r que habla sobre el estado realidad en el instante t
.
3.2.3. Descripci´ on Formal de la Relaci´ on entre el Exocomportamiento Sensible y la Fasa Sensible
Una vez se ha explicado c´ omo se formalizan el exocomportamiento sensible y la fasa sensible de un sistema en el marco matem´ atico elegido. El siguiente paso es especificar y formalizar ρ en el marco de la teor´ ıa de modelos. El elemento ρ representa la relaci´ on que existe entre el exocomportamiento sensible y la fasa sensible de un sistema. La relaci´ on debe de cumplir dos condiciones:
- Hay que transformar la salida de la funci´ on f S s en un elemento del modelo. La raz´ on es que la funci´ on f S s devuelve ´ unicamente un elemento del lenguaje, la representaci´ on de un acto; pero en el lado derecho de la ecuaci´ on los objetos pertenecen al modelo. Por lo tanto no se podr´ ıa poner un igual entre ellos porque son objetos de distinta naturaleza matem´ atica.
- Se debe extraer de la secuencia de par´ ametros devuelta por la funci´ on f S s siempre el primero. Eso se debe a que la funci´ on f S s puede devolver varios par´ ametros, por lo que se debe de extraer aquel par´ ametro en el que se encuentra la representaci´ on de la acci´ on, y como por definici´ on
siempre se encontrar´ a en la posici´ on primera, es ese el par´ ametro que se debe de extraer.
La primera condici´ on se puede expresar formalmente simplemente realizando una interpretaci´ on de la representaci´ on del acto sobre la realidad. Recu´ erdese, que en cada instante de tiempo se pone la etiqueta r t al estado en el que se encuentra el universo. As´ ı, las representaciones de los actos son interpretadas por el estado realidad. De manera que la representaci´ on del acto, a i , queda transformada en el acto, a i . Es decir:
De este modo, la traducci´ on formal queda as´ ı:
Para que la relaci´ on cumpla tambi´ en la segunda condici´ on hay que formalizar la operaci´ on de extraer de la secuencia de par´ ametros el primero, ya que por la definici´ on siempre se encontrar´ a en esa posici´ on la secuencia de representaciones de actos. Para ese cometido se usar´ a una funci´ on proyecci´ on π c que seleccione la primera componente de la tupla. Por lo tanto:
Recu´ erdese que la relaci´ on es una relaci´ on matem´ atica entre la propiedad y el fen´ omeno; la naturaleza no realiza c´ alculos matem´ aticos. Cuando Newton dice: 'la fuerza de la gravedad es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia' no quiere decir que la naturaleza calcule el cuadrado de la distancia, s´ olo refleja c´ omo se comporta la naturaleza. Puesto que la funci´ on siempre debe devolver al menos un par´ ametro que consiste en una representaci´ on de un acto, el uso de la funci´ on proyecci´ on no provoca ninguna incompatibilidad aunque la funci´ on solo devolviera un par´ ametro. Por lo que se establece que:
3.2.4. Descripci´ on Formal de las Ecuaci´ on General del Exocomportamiento Sensible
El siguiente paso es sintetizar todos los anteriores elementos para formalizar la ecuaci´ on entre exocomportamiento sensible y fasa sensible. As´ ı,
sustituyendo por cada elemento formal del marco de la teor´ ıa de modelos se obtiene la ecuaci´ on:
A esta expresi´ on matem´ atica se la denominar´ a ecuaci´ on general del excomportamiento sensible. Uno debe darse cuenta que esta ecuaci´ on se corresponde en verdad con toda una familia de ecuaciones, ya que dependiendo del n´ umero de par´ ametros que tenga f S s surgen diferentes ecuaciones. En la secci´ on 4 se entrar´ a en profundidad sobre f S s y p 1 , ..., p m .
Una cuesti´ on relevante que debe de quedar bien clara referente al trabajo matem´ atico que se realiza en la TCCV, ya que el lector podr´ ıa confundirse por sus experiencias anteriores en el campo de la l´ ogica, o las teor´ ıas matem´ aticas. En la TCCV se buscan estructuras matem´ aticas que especifiquen comportamientos sensibles para posteriormente resolver las ecuaciones que surgen con las distintas arquitecturas funcionales. Para esas estructuras matem´ aticas, posiblemente se pueda dar un conjunto de axiomas. Esos axiomas dan lugar a una teor´ ıa; pero el lector no debe confundir la teor´ ıa que se derive de los axiomas con la TCCV. La teor´ ıa que se genera a partir de los axiomas ´ unicamente establecer´ a teoremas sobre la clase de estructuras matem´ aticas que define los axiomas. Por lo tanto, no se debe de cometer el error de identificar la teor´ ıa de la clase de estructuras matem´ aticas que se usan en una ecuaci´ on de la TCCV con la TCCV.
Uno debe darse cuenta que esta ecuaci´ on se corresponde en verdad con toda una familia de ecuaciones, ya que dependiendo del n´ umero de par´ ametros que tenga f S s surgen diferentes ecuaciones. En la secci´ on 4 se entrar´ a en profundidad sobre f S s y p 1 , ..., p m .
3.3. La TCCV y T´ ecnicas de L´ ogica en I.A.
Desde el nacimiento de la I.A. en 1956 hasta los a˜ nos ochenta, el camino de la l´ ogica, liderado especialmente por John McCarthy y Marvin Minsky, fue el camino principal de investigaci´ on para cumplir el objetivo de Dartmouth. Algunos de los m´ as importantes hitos durante ese camino fueron el descubrimiento de J. Alan Robinson en 1965 del principio de resoluci´ on y unificaci´ on, la sugerencia en 1974 Robert Kowalski de representar las expresiones l´ ogicas como cl´ ausulas de Horn, la aparici´ on de la programaci´ on l´ ogica, y la creaci´ on de programas como STRIPS. Estos hitos hicieron que la l´ ogica dominara el campo de la inteligencia artificial durante casi 20 a˜ nos. Pero a principio de
los a˜ nos 80 los progresos hab´ ıan cesado y exist´ ıa un estancamiento, a ello se uni´ o el fracaso del proyecto de 5 a generaci´ on del gobierno de Jap´ on y la aparici´ on de determinados problemas frente a los cuales la l´ ogica cl´ asica se mostraba ineficiente. Ese conjunto de hechos, junto al desarrollo de nuevos m´ etodos que si se mostraban eficientes para los problemas que la l´ ogica cl´ asica (como probabilistas, redes neuronales, redes bayesianas,..) condujeron a que la l´ ogica perdiera su posici´ on de dominio a pesar de los ´ exitos iniciales.
Alguien podr´ ıa objetar a la TCCV que a pesar de que se llega a plantear el marco de la teor´ ıa de modelos a trav´ es de una teor´ ıa cient´ ıfica sobre la naturaleza, parece que vuelve a proponer a la l´ ogica como l´ ınea fundamental de investigaci´ on; lo cual ser´ ıa estar en un punto en el que ya se estuvo en el pasado y que fue necesario abandonar. Nada m´ as lejos de la verdad, se debe de notar que la TCCV no pone ning´ un tipo de restricci´ on a cual es el mecanismo que asocia a los elementos del dominio de f S s con sus im´ agenes. Por lo tanto, en ning´ un momento se dice que tenga que ser un c´ alculo l´ ogico, como un c´ alculo de situaci´ on (23)(24). Por lo tanto, f S s puede ser definida por un m´ etodo probabilista, fuzzy, una red neuronal,..., etc.
La idea de usar un m´ etodo de representaci´ on y otro de computaci´ on es algo que est´ a siendo investigado en una l´ ınea, que se est´ a desarrollando en los ´ ultimos a˜ nos, llamada integraci´ on neuro-simb´ olica(25), que busca integrar programas l´ ogicos y redes neuronales.
3.4. Descomposiciones y Arquitecturas Funcionales
Definici´ on 20 ( Descomposici´ on funcional de f S s ) . Se denomina descomposici´ on funcional de f S s a una expresi´ on formada con funciones mediante las operaciones de combinaci´ on y composici´ on, y que es equivalente a la funci´ on f S s en la ecuaci´ on general del comportamiento sensible.
Definici´ on 21 (Arquitectura funcional de f S s ) . Se denomina arquitectura funcional de f S s a una expresi´ on con funciones formada mediante las operaciones de combinaci´ on y composici´ on, y que puede sustituir a una funci´ on f S s en la ecuaci´ on general del comportamiento sensible.
Definici´ on 22 (Unidad funcional de f S s ) . Se denomina unidad funcional a cada una de las funciones que forma parte de una arquitectura funcional de f S s .
Debe de notarse que la diferencia entre descomposici´ on funcional y arquitectura funcional consiste en que la descomposici´ on funcional admite todas
las funciones que admite f S s y la arquitectura funcional s´ olo un subconjunto de ellas. La relaci´ on entre descomposiciones y arquitecturas funcionales es que fijando par´ ametros en una descomposici´ on obtendremos distintas arquitecturas. El objetivo de los siguientes apartados es mostrar un m´ etodo de descomposici´ on para la funci´ on f S s y mostrar algunas arquitecturas funcionales posibles.
3.4.1. Descomposici´ on de f S s
A continuaci´ on se va a presentar una descomposici´ on de la funci´ on f S s , cuyos par´ ametros permitir´ an definir arquitecturas funcionales. La descomposici´ on consiste en tres funciones de la siguiente manera:
En las funciones g d s se llama profundidad m´ axima al valor que tenga d . Esta descomposici´ on de la funci´ on permite f S s permite, fijando par´ ametros en las funciones que forman la configuraci´ on, definir subconjuntos de valores que puede tomar la fasa sensible de un sistema. N´ otese que dada una funci´ on g d s dependiendo de la funci´ on proyecci´ on π c se da lugar a distintas f S s . A su vez, se puede ver que el conjunto de funciones que pueden sustituir a f S s se divide en subconjuntos en funci´ on del valor de c . De esta manera, surgen las dos siguientes definiciones:
Definici´ on 23 ( Funci´ on f S s asociada a una funci´ on g d s v´ ıa c ) . Se dir´ a que una funci´ on f S s est´ a asociada a una funci´ on g d s v´ ıa c si se cumple que:
Definici´ on 24 ( Conjunto de funciones f S s v´ ıa c ) . Se define el conjunto de funciones f S s v´ ıa c , denotado por F c s , al conjunto de funciones siguiente:
En una arquitectura funcional podr´ ıan existir una redundancia de unidades funcionales debido a que hubiera unidades funcionales biyectivas cuya salida fuera la entrada de otra unidad funcional que fueran la inversa de la unidad funcional que ha generado la entrada, de manera que no causar´ ıan ninguna alteraci´ on pero si un gasto al sistema.
Definici´ on 25 (Arquitectura funcional redundante) . Se dice que una arquitectura funcional es redundante cuando dentro de la arquitectura funcional existen tres unidades funcionales f, f -1 y g , entre las que se da la siguiente configuraci´ on:
donde la unidad funcional f , es biyectiva, la unidad funcional f -1 es la inversa de f y g puede ser cualquier unidad funcional incluso la misma f .
Se considerar´ a que todas las arquitecturas funcionales que se estudian son no redundantes.
3.4.2. Conjunto de Exocomportamientos Sensibles Ordenados
De todos los posibles conjuntos F c s interesa especialmente F 1 s , al que se denominar´ a conjunto de exocomportamientos sensibles ordenados. El conjunto F 1 s contiene subconjuntos muy interesantes de exocomportamientos. La raz´ on de fijar c = 1 proviene de la funci´ on g d s . La funci´ on g d s genera una secuencia de representaciones de actos pero desconoce lo que har´ a la funci´ on proyecci´ on. La funci´ on proyecci´ on debe de extraer ´ unicamente uno de las representaciones de actos de la secuencia que genera g d s . Por lo tanto, un conjunto de arquitecturas muy interesantes son aquellas en las que la funci´ on proyecci´ on mantiene el orden de la secuencia generada. Aunque puede parecer algo no muy significativo, con el siguiente ejemplo se apreciar´ a la importancia del orden de la secuencia.
Imag´ ınese que existe una persona que no realizara los actos en el mismo orden que los planea. As´ ı, cuando esta persona se propone beber agua de una botella ocurre lo siguiente. Inicialmente planea la siguiente secuencia de actos: (1) coger la botella (2) quitar el tap´ on de la botella (3) inclinar la botella sobre su boca abierta (4) poner el tap´ on en la botella. A continuaci´ on, la persona realiza los mismos actos pero en el siguiente orden (1) coger la botella (2) quitar el tap´ on de la botella (3) poner el tap´ on en la botella (4) inclinar la botella sobre su boca abierta.
En este ejemplo, la persona no ha llegado a beber agua, que era el estado al que conduc´ ıa la secuencia generada, de manera que, aunque tiene capacidad para generar la secuencia adecuada, su exocomportamiento no es efectivo para lograr un estado concreto. La raz´ on de la ineficiencia es que los actos no son conmutativos, de manera que si los actos no mantienen el orden, entonces, al igual que ocurre cuando la estabilidad b´ asica es baja o la inestabilidad es alta, el exocomportamiento es ineficiente para cumplir las restricciones de exoactividad. A cada exocomportamiento sensible que mantiene el orden se le denominar´ a exocomportamiento sensible ordenado .
Definici´ on 26 (Exocomportamiento sensible ordenado) . Un sistema lleva a cabo un exocomportamiento sensible ordenado si el acto que realiza en cada momento del tiempo coincide con la representaci´ on del acto que est´ a en la primera posici´ on de la secuencia que ha generado la funci´ on g d s .
Definici´ on 27 ( f S s -ordenada) . Una funci´ on f S s que genera un exocomportamiento ordenado se la denominar´ a funci´ on f S s -ordenada
Definici´ on 28 (Arquitectura funcional sensible ordenada) . A una arquitectura que sea equivalente a la arquitectura ( π 1 ◦ g d s ) × h s se la denominar´ a arquitectura funcional ordenada.
3.4.3. Arquitecturas Funcional Sensible I
La primera arquitectura que se va a presentar es la m´ as simple de todas, se denomina arquitectura funcional sensible I(AFS-I). La AFS-I se obtiene fijando en la descomposici´ on, que fue presentada, los valores de los par´ ametros c y d a 1 y se elimina la funci´ on h s . De esa manera la expresi´ on de la arquitectura funcional sensible queda como:
La funci´ on g 1 s tomar´ a como valor una funci´ on a la que se denomina funci´ on predicci´ on de tipoα .
Definici´ on 29 ( Funci´ on predicci´ on de tipo α ) . La funci´ on predicci´ on de tipo α , que se denotar´ a por /turnstileleft α , se define de la siguiente manera:
donde ψ x es una representaci´ on de un estado del universo y 〈 a o , ..., a p 〉 un acto del sistema-s.
As´ ı, la funci´ on de predicci´ on de tipoα devuelve la representaci´ on de los actos con los que el sistema reacciona a la representaci´ on del estado ψ x . La funci´ on de predicci´ on puede no devolver ning´ un acto, en ese caso la funci´ on interacci´ on se iguala con el acto neutro, representado por 〈 e 0 , ...e p 〉 .
/negationslash
De ahora en adelante, para facilitar las notaciones se omitir´ a el caso se la secuencia vac´ ıa.
La ecuaci´ on general del exocomportamiento sensible que aparece con esta arquitectura funcional es la ecuaci´ on 2.
Para facilitar la notaci´ on de la escritura de las ecuaciones, se ha usado un convenio para los casos en los que hay varias funciones proyecci´ on consecutivamente que seleccionan el mismo componente de las respectivas tuplas. El s´ ımbolo π con su sub´ ındice c servir´ an para denotar la componente que selecciona de la tupla la funci´ on proyecci´ on. Adem´ as, se usar´ a un segundo super´ ındice para designar el n´ umero de funciones proyecci´ on que hay consecutivamente colocadas. Es decir:
Esta ecuaci´ on describe sistemas que reaccionan al estado del entorno, como podr´ ıan ser ciertas plantas.
3.4.4. Arquitecturas Funcional Sensible IIA
La arquitectura funcional que se va presentar a continuaci´ on, denominada arquitectura funcional sensible IIA(AFS-IIA), consiste en una variaci´ on de AFS-I. La variaci´ on consiste en a˜ nadir un par´ ametro de entrada independiente de las salidas de la funci´ on. La funci´ on g d s tomar´ a como valor la funci´ on a la que se denomina funci´ on predicci´ on de tipo α, β ,
Definici´ on 30 ( Funci´ on predicci´ on de tipoα, β ) . La funci´ on predicci´ on de tipoα, β , que se denotar´ a por /turnstileleft s α,β , se define de la siguiente manera:
Puesto que todos los elementos que intervienen en una ecuaci´ on se refieren siempre al mismo sistema, a partir de ahora se eliminar´ a de la notaci´ on el ´ ındice que indica el sistema en la parte derecha de las ecuaciones. La ecuaci´ on que resulta con esta arquitectura es:
Puesto que todos los elementos que intervienen en una ecuaci´ on se refieren siempre al mismo sistema, a partir de ahora se eliminar´ a de la notaci´ on el ´ ındice que indica el sistema en la parte derecha de las ecuaciones. La ecuaci´ on que resulta con esta arquitectura es:
Cada funci´ on predicci´ on de tipo α, β genera una secuencia de representaciones de actos que es funci´ on de sus par´ ametros de entrada ψ y ϕ . De todas las posibles funciones predicci´ on de tipo α, β que se pueden dar, existe un subconjunto que interesa especialmente, las funciones predicci´ on orientadas.
Definici´ on 31 (Funci´ on predicci´ on orientada) . Una funci´ on predicci´ on orientada es una funci´ on predicci´ on en la que se cumple que la secuencia de representaciones de acciones que genera a partir de ψ y ϕ hace que partiendo de ψ se genere ϕ .
Ahora bien, de todas las posibles arquitecturas que tienen la forma anterior interesan aquellas que pertenezcan al conjunto de comportamientos sensible ordenados. Esto es, aquellas que toman para c el valor 1 . La funci´ on g d s genera una secuencia de representaciones de actos, y el fen´ omeno es una secuencia de actos, por lo tanto para que la secuencia del comportamiento sea eficiente debe cumplirse que mantenga el orden de la secuencia generada. As´ ı, fijando el par´ ametro c = 1 se define la AFS-IIA, cuya expresi´ on es:
Si se sustituye la funci´ on f S s por la AFS-IIA en la ecuaci´ on general del comportamiento sensible surge la ecuaci´ on 4:
Esta ecuaci´ on describe sistemas que intentan lograr objetivos, como podr´ ıa ser el no tener hambre. Hay que darse cuenta que no todos los exocomportamientos del conjunto de exocomportamientos sensibles ordenados y orientados permiten que el sistema persista en el universo.
3.4.5. Arquitecturas Funcional Sensible IIB
Esta arquitectura es una variaci´ on de la arquitectura AFS-I a˜ nadiendo un par´ ametro de retroalimentaci´ on sirve como mecanismo de memoria. La funci´ on g d s tomar´ a como valor la funci´ on a la que se denomina funci´ on predicci´ on de tipo α, γ .
Definici´ on 32 ( Funci´ on predicci´ on de tipoα, γ ) . La funci´ on predicci´ on de tipoα, γ , que se denotar´ a por /turnstileleft s α,γ , se define de la siguiente manera:
donde d ′ ≤ d y a i ∈ A s 0 ×··· × A s p
Definici´ on 33 ( Arquitectura funcional sensible IIB) . La arquitectura funcional sensible IIB se define como:
Sustituy´ endose f S s en la ecuaci´ on general del exocomportamiento sensible por la AFS-IIA resulta la ecuaci´ on 5.
3.4.6. Arquitecturas Funcional Sensible IIIA
La arquitectura funcional que se presenta ahora, denominada arquitectura funcional sensible IIIA, es interesante porque permite ver como dentro de las ecuaciones de la TCCV, caben m´ as conceptos que el de predicci´ on. En este caso, se trata de una arquitectura que representa la capacidad de aprender. Dentro de la arquitectura hay una funci´ on, denominada funci´ on aprendizaje, que en funci´ on de la informaci´ on sobre el pasado decide asignar una nueva funci´ on de predicci´ on para generar la secuencia de actos que realizar´ a el sistema.
donde
Definici´ on 34 ( Funci´ on Aprendizaje de Predicci´ on ) . La funci´ on aprendizaje de predicci´ on, que se denotar´ a por /circleasterisk , se define de la siguiente manera:
Definici´ on 35 (Arquitectura funcional sensible IIIA) . La arquitectura funcional sensible IIIA se corresponde con las expresi´ on de funciones siguiente:
donde
La ecuaci´ on que resulta al sustituir la funci´ on f S s por la AFS-IIIA en la ecuaci´ on general de los exocomportamientos sensibles y definiendo que todos los exocomportamientos sean sensibles ordenados es la ecuaci´ on 6.
Como ya se ha mencionado estas ecuaciones no son ecuaciones num´ ericas, sino ecuaciones funcionales. La inc´ ognita de las ecuaciones en el caso de los tipos I y II-A es la funci´ on predicci´ on que la resuelve. Dado un exocomportamiento sensible la soluci´ on de la ecuaci´ on del comportamiento sensible puede no ser ´ unica. Evidentemente una de las cuestiones m´ as interesante es ver algunas soluciones de estas ecuaciones; pero por ser este un art´ ıculo de introducci´ on a la TES no se puede profundizar en esta cuesti´ on(26). Sin embargo hay cosas que deben de notarse sobre las ecuaciones. Una de esas cuestiones es que no se conoce un m´ etodo mec´ anico para hallar las funciones que son soluci´ on de las ecuaciones. Otra cuesti´ on que debe de notarse es que las ecuaciones cubren tanto los sistemas con complejidad biol´ ogica como los de complejidad no biol´ ogica, ya que en ellas no hay nada que diferencie entre unos y otros tipos de sistemas.
3.5. Par´ ametros de la Fasa Sensible
Como fue mencionado en la secci´ on 2 existen ciertos par´ ametros que permiten conocer si el valor de la fasa sensible de un sistema cumple las restricciones de existencia del universo del sistema. Esos par´ ametros son la estabilidad b´ asica, la inestabilidad y la estabilidad total. En este apartado se estudiara y explicar´ a la definici´ on de estos conceptos para la arquitectura IIA, por la tanto el estudio se centrar´ a en las funciones predicci´ on de tipoα, β orientadas.
3.5.1. Estabilidad
La estabilidad b´ asica es una medida que cuantifica cuantos estados que cumplen las restricciones de existencia y cuantos estados que no cumplen las restricciones de existencia conoce un sistema en base a su funci´ on f S s . La estabilidad b´ asica de un sistema es un n´ umero real entre 0 y 1. En esta apartado se definir´ a la estabilidad de una funci´ on predicci´ on de tipoα, β . Pero antes de definir formalmente como se calcula la estabilidad b´ asica es necesario realizar otras definiciones.
Definici´ on 36 (Conjunto Estados) . El conjunto estados se trata de un conjunto cuyos elementos son los estados del universo. Se representa por E , donde E = { e 1 , ... }
Definici´ on 37 (Conjunto Estados Positivos) . El conjunto de estados positivos es el conjunto cuyos elementos son los estados del universo en los que aumenta la capacidad del sistema para persistir en estados donde el sistema no cumple las restricciones de existencia del. Se representa por E + = { e y 1 , e y 2 , ... } , donde E + es un subconjunto de E .
Definici´ on 38 (Conjunto Estados Neutros) . El conjunto de estados neutros es el conjunto cuyos elementos son los estados del universo que son neutros para el sistema que se estudia. Se representa por E /similarequal = { e u 1 , e u 2 , ... } , donde E /similarequal es un subconjunto de E .
Definici´ on 39 (Conjunto Estados Negativos) . El conjunto de estados negativos es el conjunto cuyos elementos son estados del universo donde el sistema que se estudia no cumple las restricciones de existencia del universo. Se representa por E -= { e z 1 , e z 2 , ... } , donde E -es un subconjunto de E .
Definici´ on 40 (Conjunto Representaciones de Estados) . El conjunto representaciones de estados es el conjunto cuyos elementos son representaciones de estados del universo del sistema que se estudia. Se representa por R , donde R = ψ 1 , ... y R ⊂ L ( E ) .
Definici´ on 41. La funci´ on representaci´ on es una funci´ on que asigna a cada estado una f´ ormula de R . Se denota por r y se define como:
No se debe confundir el estado realidad, n´ otese que la funci´ on representaci´ on no tiene el sub´ ındice t .
Definici´ on 42 (Conjunto Objetivos) . El conjunto objetivos es el conjunto cuyos elementos son representaciones de estados del universo a los cuales conducen las secuencias de actos del sistema que se estudia. Se representa por O , donde O = { ψ y , ... } y es un subconjunto de R .
Definici´ on 43 (Conjunto Objetivos Positivos) . El conjunto objetivos positivos es el conjunto cuyos elementos son representaciones de estados del universo que pertenecen al conjunto de estados positivos. Se representa por O + , donde
y es un subconjunto de R .
Definici´ on 44 (Conjunto Estados de Partida hacia el estadoi ) . El conjunto estados de partida hacia el estadoi es el conjunto cuyos elementos son estados del universo desde los cuales el sistema es capaz de llegar al estadoi . Su definici´ on matem´ atica es la siguiente:
Definici´ on 45 (Conjunto Estados Negativos con Alejamiento hacia el estadoi ) . El conjunto estados negativos con alejamiento hacia el estadoi es el conjunto de estados que pertenecen al conjunto de estados negativos para el sistema desde los cuales el sistema lleva a cabo una secuencia de acciones para alejarse de ´ el. Su definici´ on matem´ atica es la siguiente:
/negationslash
donde ψ x ∈ O + ϕ ∈ O /similarequal
Una vez realizadas las anteriores definiciones, ya se puede definir formalmente estabilidad b´ asica que posee la funci´ on predicci´ on de tipo α, β de un sistema.
Definici´ on 46 (Estabilidad B´ asica) . Se define estabilidad b´ asica de una funci´ on predicci´ on, y se denota por Estabilidad b , a
Ejemplo 1. Dado un universo con 5 estados distintos E = { e 1 , e 2 , e 3 , e 4 , e 5 } se quiere estudiar la estabilidad b´ asica de un sistema de ese universo que posee representaci´ on para los cinco estados R = { ψ 1 , ψ 2 , ψ 3 , ψ 4 , ψ 5 } . De los cinco estados, uno es positivo para el sistema E + = { e 1 } , dos son neutros E /similarequal = { e 2 , e 3 } y los otros dos son negativos para el sistema E -= { e 4 , e 5 } . La descripci´ on del estado positivo es la ´ unica descripci´ on que se encuentra en el conjunto de objetivos del sistema O = { ψ 1 } . El sistema tiene una funci´ on predicci´ on definida de manera que devuelve representaciones de secuencias de acciones desde las representaciones de los dos estados neutros a la representaci´ on del objetivo. Es decir, la secuencia que devuelve es diferente de la secuencia vac´ ıa
/negationslash
/negationslash
Tambi´ en devuelve representaci´ on de secuencia de acciones desde la representaci´ on del estado positivo a la representaci´ on del estado objetivo (que en este caso es la misma representaci´ on)
/negationslash
y por ´ ultimo la funci´ on devuelve una representaci´ on de secuencia de acciones desde la representaci´ on de uno de los estados negativos a una de las representaciones del estado neutro como objetivo
/negationslash
As´ ı, para un estado negativo la funci´ on predicci´ on no puede devolver una representaci´ on de una secuencia de acciones que lo salve.
3.5.2. Inestabilidad
El siguiente par´ ametro que se va a explicar es la inestabilidad. El concepto de inestabilidad hace referencia a cu´ anto est´ a de confundido el sistema sobre el las restricciones de existencia del universo. Es decir, imag´ ınese que un sistema tiene entre sus estados objetivos representaciones de estados negativos, o estados positivos de los que la funci´ on predicci´ on genera secuencias de actos que hace que se pierdan esos estados. Antes de ver la f´ ormula para calcular la inestabilidad de una funci´ on predicci´ on se definir´ an algunos conceptos que ser´ an necesarios calcular para obtener la inestabilidad de una funci´ on predicci´ on.
Definici´ on 47 (Conjunto Objetivos Negativos) . El conjunto objetivos negativos es el conjuntos de elementos que son representaciones de estados del universo del sistema que se estudia. Se representa por O -donde
O -es un subconjunto de O .
Por lo tanto el resultado del sumatorio es
Puesto que el conjunto de objetivos positivos s´ olo tiene un elemento, el resultado de la otra parte de la f´ ormula queda
Definici´ on 48 (Conjunto Estados Positivos con Alejamiento hacia el estadoi ) . El conjunto de estados positivos con alejamiento hacia el estadoi cuyos elementos son estados del ambiente positivos para el sistema desde los cuales el sistema es capaz de predecir una secuencia de acciones para alejarse de ´ el. Su definici´ on es la que sigue
/negationslash
En el concepto de inestabilidad b´ asica se compone de dos conceptos distintos de inestabilidad de una funci´ on predicci´ on. El primer concepto, que se corresponder´ a con el primer t´ ermino de la f´ ormula que despu´ es se ver´ a, habla de la inestabilidad de objetivos. As´ ı, se hallar´ a en el c´ alculo los objetivos que son negativos para el sistema y desde cuantos estados del universo la funci´ on predicci´ on quiere llegar a ellos.
El segundo concepto, que vendr´ a reflejado en el segundo t´ ermino, dar´ a un ´ ındice que hace referencia al n´ umero de estados neutros que tiene como objetivo la funci´ on predicci´ on y para los que la funci´ on predicci´ on es capaz de calcular secuencias de acciones partiendo de estados positivos.
La raz´ on de definir la inestabilidad b´ asica como la suma de los dos anteriores conceptos es porque es l´ ogico pensar que una funci´ on predicci´ on no debe nunca de provocar comportamientos que lleven a estados negativos o que saque de estados positivos para ir a estados neutros.
Definici´ on 49 (Inestabilidad) . Se define inestabilidad de una funci´ on predicci´ on de tipo α, β como
3.5.3. Estabilidad Total
El ´ ultimo par´ ametro que se va a mostrar es el de estabilidad total. La funci´ on de la estabilidad total es dar una medida global de lo adecuado que es el valor de la fasa de un sistema. Esta medida se define como la diferencia entre la estabilidad b´ asica y la inestabilidad.
Definici´ on 50 (Estabilidad Total) . Se define estabilidad total, y se denota por Estabilidad t , de una funci´ on predicci´ on de tipo α, β
Los par´ ametros que han sido definidos aqu´ ı se sirven para medir la funci´ on predicci´ on de un sistema. Pero son la base tambi´ en para medir c´ omo de buena es una funci´ on de aprendizaje. Esto se debe a que si los par´ ametros definidos sirven para comparar funciones predicci´ on entre diferentes sistemas; tambi´ en para el mismo sistema. Por lo tanto, se puede medir funciones de aprendizaje viendo la diferencia de los par´ ametros de las funciones predicci´ on que tenga el sistema inicialmente y funciones predicci´ on que genere la funci´ on aprendizaje. Por ´ ultimo hay que notar que los par´ ametros definidos aqu´ ı surgen en funci´ on de las restricciones de exoactividad del universo sobre el sistema, pero en una perspectiva evolutiva donde se considere un grupo de sistemas con la misma funci´ on predicci´ on cierta inestabilidad pare el sistema podr´ ıa repercutir con un mayor tiempo en un estado de exoactividad para el resto de sistemas del grupo.
4. Discusi´ on
La TGE acaba de comenzar su camino; pero ya muestra una imagen completamente diferente de la que popularmente se tiene sobre los comportamientos cognitivos. Las ciencias cognitivas usan el concepto de inteligencia para explicar muchos comportamientos cognitivos. En la TGE se ha decidido eliminar la etiqueta 'inteligencia' para cualquier concepto. Esa decisi´ on se ha tomado porque el t´ ermino 'inteligencia' se usa con un significado distinto en cada ciencia cognitiva, e incluso posiblemente cada uno de los miembros de la comunidad cient´ ıfica de las ciencias cognitivas tenga su propia definici´ on. As´ ı, para evitar pol´ emicas innecesarias y prejuicios sobre los conceptos que contiene la TGE se ha preferido no usar el t´ ermino 'inteligencia' para designar conceptos de la TGE. Sin duda, la nueva explicaci´ on de los comportamientos cognitivos de la TGE basada en una propiedad puede parecer en un primer momento algo dif´ ıcil de aceptar. Pero que los conceptos de la naturaleza tengan que ser estructurados de una manera diferente a la experiencia sensible del ser humano no es un hecho que sea extra˜ no para el m´ etodo cient´ ıfico. Como ya se mencion´ o, la definici´ on de calor usada en f´ ısica difiere profundamente de la definici´ on popular de calor; por ejemplo, se hace imposible pensar desde la experiencia sensible que un cubito de hielo pueda generar calor porque cuando un ser humano lo toca percibe fr´ ıo. En cambio, la f´ ısica al definir calor de manera absoluta, y relativa a la percepci´ on, puede explicar qu´ e ocurre si se pone en contacto un cubito de hielo con nitr´ ogeno en estado l ´ ıquido. La raz´ on de ese problema reside en que la experiencia sensible de
los seres humanos sobre la naturaleza est´ a ligada al rango de percepciones que posee este. Por lo tanto, para llegar a estructurar conocimiento sobre la naturaleza es necesario formular el conocimiento en t´ erminos absolutos y no en t´ erminos relativos. As´ ı, la formulaci´ on de definiciones que hablen en t´ erminos absolutos de la naturaleza, y no relativos a la percepci´ on humana, permiten que la ciencia avance, ya que estructuran el conocimiento sobre la naturaleza de manera consistente. Una definici´ on que se realiza en t´ erminos relativos a la percepci´ on humana conducir´ a a la ambig¨ uedad y har´ a caer en la confusi´ on a la ciencia; de modo que esa definici´ on se deber´ a de revisar y poner en t´ erminos absolutos.
4.1. Diferencias entre la TGE y Otras Propuestas
Una pregunta leg´ ıtima es, ¿qu´ e diferencia la teor´ ıa que se est´ a desarrollando de las propuestas para que las leyes de la f´ ısica incluyan la cognici´ on e inteligencia humana que se mencionaron en la primera secci´ on? La diferencia radica en que la TGE afirma que la noci´ on de computaci´ on es una noci´ on fundamental del universo que aparece cuando en la naturaleza surgen sistemas f ´ ısicos con energ´ ıa interna y que es la responsable de los exocomportamientos. En cambio, en las propuestas de Penrose y Doyle los exocomportamientos de los seres humanos son una consecuencia de las leyes de la f´ ısica ya establecidas, y no la manifestaci´ on de un aspecto fundamental de la naturaleza.
Una propuesta para dar un trato general a los exocomportamientos es la de Hutter(27), denominada Universal AI ξ Model. Hutter propone un aparato matem´ atico dentro de la teor´ ıa de la probabilidad para describir de manera general todos los exocomportamientos. La principal diferencia de la TGE con la de Hutter, es que la propuesta de la Hutter no es una teor´ ıa cient´ ıfica, sino simplemente un aparato matem´ atico para describir exocomportamientos, ya que no plantea ning´ un hecho sobre la naturaleza que pueda ser falseado mediante experimentos. Por otro lado, no parece el aparato matem´ atico adecuado para describir todos los exocomportamientos. Por ejemplo, para el exocomportamiento sensible que desarrollar´ ıa un robot con el programa propuesto para probar el teorema fundamental de los exocomportamientos. No parece razonable describir el exocomportamiento sensible del robot mediante distribuciones de probabilidad porque se sabe que el comportamiento no es aleatorio en ning´ un caso.
4.2. Poniendo a prueba la TGE
La solidez de una explicaci´ on es una caracter´ ıstica indispensable para que esta sea aceptada. El m´ etodo cient´ ıfico reconoce la solidez de un hecho en base a dos criterios fundamentales. La falsabilidad y la reproducibilidad. La falsabilidad quiere decir que existen experimentos para comprobar el hecho. La reproducibilidad es la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona sin que sus resultados contradigan el hecho que se pone a prueba en el experimento. La raz´ on de estos dos criterios es que en ciencia es imposible probar que un hecho se va a cumplir siempre. Pero si se realizan suficientes experimentos sobre el hecho y ninguna lo consigue falsear, usando inducci´ on se considera que siempre se cumplir´ a. En una teor´ ıa cient´ ıfica los hechos que deben cumplir los anteriores criterios son los postulados. Por lo tanto, no se puede obviar estas cuestiones para que la TGE tenga una consideraci´ on de teor´ ıa cient´ ıfica. As´ ı, la primera cuesti´ on que se debe de estudiar es si es posible realizar experimentos cuyos resultados validen los postulados, ya que si se realiza un n´ umero importante de experimentos y ninguno sale negativo entonces podr´ a confiarse en las explicaciones que aporta la TGE sobre la naturaleza.
4.3. Falseabilidad del Postulado Primero
El postulado primero dicta que s´ olo existen tres tipos de car´ acter elemental para la fasa de un sistema. La manera de conocer si este postulado es falso ser´ ıa estudiar sistemas biol´ ogicos y no biol´ ogicos de la naturaleza y encontrar uno que genere un comportamiento donde el car´ acter de su fasa no sea ni un car´ acter elemental, ni un h´ ıbrido de ellos. Por lo tanto, el primer postulado cumple el criterio de falseabilidad.
4.4. Falseabilidad del Postulado Segundo
Acontinuaci´ on, se va a estudiar la falseabilidad del postulado segundo mediante su forma l´ ogica. Este an´ alisis se hace con una doble intenci´ on. Primero para buscar el tipo de experimentos que ponen a prueba el segundo postulado. La segunda intenci´ on es debido a que normalmente cuando el lector se enfrenta a aceptar el postulado segundo le surgen cuestiones relacionadas con los posibles casos de entornos de la naturaleza donde se aplicar´ ıa el postulado. Existen ocho situaciones que surgen al confrontar tipos de sistemas con los tipos de universos sobre las que el postulado se puede aplicar:
- Sistemas que no tienen capacidad de moverse
- En un universo con sensibilidad al acto
- En un universo sin sensibilidad al acto
- Sistemas con capacidad de moverse en universos sin sensibilidad al acto
- S´ olo hay sistemas sin representaci´ on
- S´ olo hay sistemas con representaci´ on
- Sistemas con y sin representaci´ on
- Organismos con capacidad de moverse en universos sin sensibilidad al acto
- S´ olo hay sistemas sin representaci´ on
- S´ olo hay sistemas con representaci´ on
- Sistemas con y sin representaci´ on
El an´ alisis consistir´ a en evaluar la forma l´ ogica del postulado mediante su tabla de verdad en cada una de las ocho situaciones. Para ellos se empezar´ a expresando la forma l´ ogica del postulado. El postulado se corresponde con la siguiente f´ ormula l´ ogica:
- s = ' universo con sensibilidad al acto'
- r = 'hay sistemas que se mueven en funci´ on de una representaci´ on'
- n ′ = 'hay sistemas que no se mueven en funci´ on de una representaci´ on'
- r = 'persisten sistemas que se mueven en funci´ on de una representaci´ on'
- n ′ = 'persisten sistemas que no se mueven en funci´ on de una representaci´ on'
- ∧ es el operador l´ ogico 'y'
- → es el operador l´ ogico implicaci´ on
- V es el valor de VERDAD
- F el de FALSO
A continuaci´ on, se va a estudiar la f´ ormula l´ ogica del postulado segundo en las distintas situaciones. Se comenzar´ a el estudio de un conjunto de situaciones exponi´ endose un caso de la naturaleza que est´ a ligado a ellas. Seguidamente se llevar´ a a cabo un an´ alisis en las tablas del valor de verdad del postulado en las situaciones en la que est´ a incluido el caso.
I SISTEMAS SIN CAPACIDAD DE MOVERSE
Ejemplo: Hay determinadas plantas subacu´ aticas que poseen una especie de flotadores en sus hojas lo que posibilita que la planta se sit´ ue y permanezca en una posici´ on vertical y no sobre el fondo marino. De esa manera, las hojas de esas plantas acu´ aticas est´ an m´ as cerca de la superficie, lo que permite que reciban m´ as energ´ ıa solar, ya que la diferencia de energ´ ıa recibida en las hojas var´ ıa dependiendo de la profundidad a la que se encuentren situadas.
Las plantas acu´ aticas del ejemplo no usan una representaci´ on del entorno para desarrollar la citada estrategia evolutiva, la cual es beneficiosa para su existencia ¿son entonces un contraejemplo del postulado segundo?
El caso anterior est´ a incluido en las situaciones en las que el sistema no puede moverse. La tabla de verdad de estas situaciones es la siguiente:
| CASO | s | r | n | s ∧ r | s ∧ n | ( s ∧ r → r ′ ) ∧ ( s ∧ n → n ′ ) |
| a) | V | F | F | F | F | V |
| b) | F | F | F | F | F | V |
En la tabla de verdad se observa que tanto en el caso a) como en el b) la f´ ormula es verdadera. Esto es debido a que si los sistemas que se estudian no tienen capacidad de moverse entonces los antecedentes de los condicionales son falsos, y en un condicional cuando su antecedente es falso independientemente del valor del consecuente, el condicional es verdadero. Por lo tanto en este caso el postulado es verdadero de manera trivial, ya que no afecta de ninguna manera a los sistemas del universo. Por lo tanto en estas situaciones pueden seleccionarse sistemas que no se muevan, y la selecci´ on se hace en funci´ on de la estrategia evolutiva que presente el sistema. As´ ı, la respuesta a si el ejemplo presentado es un contraejemplo al postulado la respuesta es no. Esas plantas no tienen capacidad de moverse pero su estrategia evolutiva es beneficiosa
al permitir que consiga m´ as energ´ ıa solar, por lo que son seleccionadas por la naturaleza sin necesidad de tener una representaci´ on del entorno.
II SISTEMAS CON CAPACIDAD DE MOVERSE EN UNIVERSOS CON SENSIBILIDAD AL ACTO
Ejemplo: Un ejemplo de sistemas que se mueven y pueden sobrevivir sin una representaci´ on en universos son los elasmobranquios (tiburones) cuando se encuentran en su fase de embri´ on en el huevo. Para que se distribuya el ox´ ıgeno a todos los tejidos del cuerpo, los fluidos del huevo (ooplasma) deben moverse continuamente. As´ ı, los elasmobranquios necesitan moverse para obtener ox´ ıgeno, de lo contrario mueren. Cuando est´ an en los huevos en su fase embri´ on desarrollan este movimiento sin un sistema nervioso (y por ende sin una representaci´ on del entorno) simplemente tienen un patr´ on de contracci´ on muscular que los hace moverse.
Los seres vivos del ejemplo no tienen una representaci´ on del entorno pero se mueven y no son pasan a un estado de exoinactivos ¿son entonces un contraejemplo del postulado segundo?
El ejemplo anterior est´ a incluido en el conjunto de situaciones en las que el sistema puede moverse y el universo no es sensible a las condiciones iniciales. Esto es debido a que el embri´ on no puede salir del huevo y que no importa la posici´ on o la direcci´ on en la que se mueva el elasmobranquio, el s´ olo hecho de que ´ el se mueva le permite obtener el ox´ ıgeno. As´ ı, en la pr´ actica, el huevo es un universo sin sensibilidad al acto para el elasmobranquio. La tabla de verdad de estas situaciones es la siguiente:
| CASO | s | r | n | s ∧ r | s ∧ n | ( s ∧ r → r ′ ) ∧ ( s ∧ n → n ′ ) |
| a) | F | F | V | F | F | V |
| b) | F | V | F | F | F | V |
| c) | F | V | V | F | F | V |
Como se ve en la tabla de verdad de este conjunto de situaciones, en ninguna de ellas pueden volver falsa la f´ ormula l´ ogica que contiene el postulado segundo, ya que al ser los antecedentes falsos de nuevo por las caracter´ ısticas del condicional este es verdadero. Por lo que la respuesta para la pregunta, sobre si el ejemplo presentado es un contraejemplo que se planteo, vuelve a ser que no. En entornos sin sensibilidad al
acto la evoluci´ on puede seleccionar sistemas que se muevan y no usen una representaci´ on del entorno para realizar su comportamiento y la f´ ormula l´ ogica que contiene el segundo postulado sigue siendo verdad.
III SISTEMAS CON CAPACIDAD DE MOVERSE EN UNIVERSOS CON SENSIBILIDAD AL ACTO
| CASO | s | r | n | s ∧ r | s ∧ n | ( s ∧ r → r ′ ) ∧ ( s ∧ n → n ′ ) |
| a) | V | F | V | F | V | ? |
| b) | V | V | F | V | F | ? |
| c) | V | V | V | V | V | ? |
Como muestra la tabla de verdad, en estos tres casos el valor de verdad del condicional no se puede saber por el antecedente, es necesario conocer el valor de verdad del consecuente para saber qu´ e valor contiene la f´ ormula l´ ogica del postulado. Por lo tanto, para que los experimentos pongan a prueba el postulado segundo deben coincidir con los valores de los antecedentes de alguno de los casos de esta tabla de verdad. Si el postulado se cumple en la naturaleza el consecuente del condicional debe ser verdad en cada experimento. Una cuesti´ on que debe ser tenida en cuenta al planificar los experimentos es que la estabilidad b´ asica debe ser alta y la inestabilidad baja, ya que en el an´ alisis l´ ogico no se ha tenido en cuenta expl´ ıcitamente lo correcta que es la representaci´ on del entorno, sino que impl´ ıcitamente se ha supuesto que las representaciones lo eran.
Con cada experimento que se lleve a cabo donde el consecuente resulte verdadero el postulado segundo cobrar´ a solidez, y a su vez, la TGE recibir´ a legitimidad como teor´ ıa para explicar los comportamientos en general y los sensibles en particular.Los tunicados, de los que ya se ha hablado antes, son una prueba biol´ ogica de que la evoluci´ on selecciona sistemas con mecanismos de representaci´ on del ambiente cuando el sistema se mueve en un ambiente con sensibilidad al acto, ya que de esa manera se disminuyen dr´ asticamente las posibilidades de perecer. Otra prueba del postulado son los elasmobranquios citados anteriormente, ya que la selecci´ on natural ha provocado que para cuando dejan el huevo y deben moverse en el mar posean un cerebro que les permita tener una representaci´ on. En este caso el mar es un ambiente con sensibilidad al acto y la selecci´ on natural ha provocado que tanto los tunicados como los elasmobranquios usen un cerebro para al-
bergar una representaci´ on del ambiente y moverse. Pero no son suficientes dos pruebas para que sea s´ olido el postulado segundo, es necesario realizar experimentos y verificar que sus resultados son consistentes con los del postulado. La manera m´ as factible de llevar a cabo experimentos que pongan a prueba el segundo postulado es mediante experimentos inform´ aticos. Recu´ erdese que la definici´ on de sistema dice que un sistema es definido tanto por una relaci´ on f´ ısica como l´ ogica, por lo que los experimentos inform´ aticos son tan importantes como los que se pudieran hacer con sistemas definidos por relaciones f´ ısicas. Por otro lado, los experimentos inform´ aticos permiten tener totalmente controlado un experimento y se pueden obtener resultados en una cantidad de tiempo asequible.
Un experimento que se est´ a realizando es usar un mundo virtual con sensibilidad al acto y restricciones de existencia, en el que se recogen los tiempos de persistencia de los agentes que llevan a cabo un comportamiento sensible, aleatorio y posicional . Una vez recogidas todas las mediciones de tiempos se debe confrontar los tiempos de los agentes con comportamientos aleatorios y posicionales con los de los comportamientos sensibles. Seg´ un el segundo postulado los resultados de los experimentos deben de mostrar una cantidad de tiempo de existencia mucho m´ as alta en los comportamientos sensibles que en los otros dos tipos de comportamientos elementales. Los primeros resultados parecen confirmar el segundo postulado.
4.5. TES y Percepci´ on
Otra cuesti´ on que debe de comentarse es la relaci´ on de la TCCV con la percepci´ on. La TCCV no habla de una manera expl´ ıcita de la percepci´ on, porque al igual que la TCCV no especifica que sea necesario un concreto mecanismo de computaci´ on tampoco dice que sea necesario un mecanismo concreto de percepci´ on. Pero sin duda, existe una cuesti´ on que hace completamente necesaria la existencia de mecanismos de percepci´ on. Un sistema no puede tener una representaci´ on del entorno si carece de mecanismos para percibir el entorno, ya que es necesario que se pueda establecer una funci´ on entre los estados del universo y los estados del subsistema que usa el sistema para crear la representaci´ on. As´ ı, aunque el nivel de abstracci´ on del marco matem´ atico convierte la cuesti´ on de la percepci´ on en impl´ ıcita, las relaciones que existen entre percepci´ on y la TES pueden ser muy diferentes de algo trivial. El n´ umero de f´ ormulas que tenga el lenguaje que usa el sistema para describir los estados del universo y el poder expresivo de este lenguaje deben
de estar en consonancia con los mecanismos de percepci´ on que use el sistema. De modo que los mecanismos de percepci´ on permitan usar todo el poder expresivo del lenguaje para representar el ambiente.
4.6. TGE y la Teor´ ıa de la Evoluci´ on
Una cuesti´ on importante que sobre la TGE es si es compatible con la teor´ ıa de la evoluci´ on. La respuesta es afirmativa. Para ver la relaci´ on entre la teor´ ıa de la evoluci´ on y la TGE, primero se debe mencionar que se puede definir una relaci´ on de orden parcial sobre las distintas arquitecturas funcionales no redundantes usando el n´ umero de unidades funcionales que poseen las arquitecturas funcionales. Esa relaci´ on tiene un m´ ınimo que es la arquitectura de tipo I. Si se dibuja la relaci´ on que existe usando la complejidad de los tipos de ecuaciones aparece la figura 4 La idea que se propone en la TGE es que por el postulado segundo esta estructura es un patr´ on que sigue la naturaleza, ya que la selecci´ on natural obliga a que se desarrollen sistemas que realicen comportamientos sensibles que permitan un mejor cumplimiento de las restricciones de existencia de un universo. Es decir, respecto a los sistemas que desarrollan comportamientos sensibles la TGE propone que en la naturaleza primero aparecieron sistemas de tipo I y a partir de este surgieron el resto.
Pero subir de nivel de complejidad no es la ´ unica manera en la que la evoluci´ on se relaciona con la TGE. Por el postulado segundo la selecci´ on natural tambi´ en puede verse como un procedimiento que realiza una exploraci´ on de las soluciones de la ecuaci´ on, de manera que persisten las soluciones con mayor ´ ındice de estabilidad b´ asica y menor ´ ındice de inestabilidad de a la ecuaci´ on que van surgiendo.
4.7. La TGE y los Comportamientos Distribuidos
Hasta ahora se ha hablado de exocomportamientos cuando estos se han realizado por un sistema, pero ¿qu´ e hay sobre los comportamientos distribuidos, que son realizados por muchos sistemas? En realidad, no cambia apenas nada. Todos los sistemas que realizan un comportamiento distribuido son, a su vez, un sistema. Todas las hormigas que realizan un comportamiento distribuido forman un hormiguero, todas las abejas que realizan un comportamiento distribuido forman una colmena,... . Es decir, a su vez todos los sistemas que realizan un comportamiento distribuido pueden verse como
subsistemas de un sistema y el comportamiento distribuido sigue siendo un exocomportamiento, la diferencia est´ a en que la relaci´ on que hay entre ellos no es f´ ısica sino l´ ogica. As´ ı, los exocomportamientos distribuidos tambi´ en ser´ ıan explicados por la TGE aunque evidentemente son necesarias ciertas modificaciones en el aparato matem´ atico para describirlos con ecuaciones en el marco matem´ atico que usa la TGE.
4.8. Presente y Futuro de la TGE
Las leyes de la mec´ anica que rigen las part´ ıculas elementales de la naturaleza dirigen la evoluci´ on del estado de la naturaleza; pero intentar entender o predecir el estado futuro de la naturaleza a nivel macrosc´ opico es un problema inabordable mediante las leyes del mundo microsc´ opico debido al orden de magnitud del n´ umero de part´ ıculas de los sistemas macrosc´ opicos (10 25 part´ ıculas). Por lo tanto, el usar teor´ ıas que explican el nivel microsc´ opico para explicar los comportamientos a nivel macrosc´ opico es un enfoque impracticable, ya que requerir´ ıa la resoluci´ on de un n´ umero incre´ ıblemente grande de ecuaciones diferenciales; pero no s´ olo eso, sino que introducir las condiciones iniciales de tal sistema ser´ ıa imposible. La ciencia dispone en determinados aspectos de la naturaleza de una teor´ ıa macrosc´ opica que
permite explicar la naturaleza a nivel microsc´ opico y donde adem´ as el nivel macrosc´ opico puede ser explicado desde el nivel microsc´ opico. Por ejemplo, la mec´ anica o la termodin´ amica. Pero en el caso de los comportamientos que son fen´ omenos microsc´ opicos el lenguaje de las teor´ ıas de la psicolog´ ıa, la etolog´ ıa o la I.A. no puede ser enlazado con el nivel microsc´ opico. El resultado obtenido durante la investigaci´ on que se ha presentado en este art´ ıculo es una teor´ ıa para explicar los comportamientos que sirve de puente entre el nivel macrosc´ opico y el nivel microsc´ opico de la naturaleza. La TGE es una propuesta que permite enlazar los comportamientos de los sistemas a nivel macrosc´ opico, descritos por ejemplo por la etolog´ ıa, la psicolog´ ıa o la I.A. con el nivel microsc´ opico de las leyes que rigen las interacciones entre las part´ ıculas fundamentales. Eso es posible gracias a que por un lado la teor´ ıa parte del concepto de sistema, cuya formaci´ on y existencia se pueden explicar perfectamente desde el nivel microsc´ opico; y por otro lado la teor´ ıa explica las alteraciones que produce el sistema a nivel macrosc´ opico a cargo de su energ´ ıa interna.
Este documento establece los pilares y la estructura de la TGE, pero queda pendiente construir el resto del edificio. En la TGE actualmente existe una mezcla de preguntas en investigaci´ on b´ asica sobre la propia TGE y otro conjunto de preguntas de investigaci´ on aplicada. Preguntas en investigaci´ on b´ asica como ¿Cuantas arquitecturas funcionales existen? ¿Qu´ e soluciones podemos encontrar a las ecuaciones de las diferentes arquitecturas funcionales? ¿Hay m´ as par´ ametros para medir las unidades funcionales a parte de los de estabilidad e inestabilidad? ¿Existen exocomportamientos en el conjunto de exocomportamientos sensibles no ordenados que pueden permitir que un sistema persista en un universo con sensibilidad al acto?
Y en investigaci´ on aplicada hay preguntas como: ¿Qu´ e exocomportamientos sensibles de la naturaleza explican exactamente cada una de las diferentes ecuaciones y cada una de las diferentes soluciones? ¿Y los par´ ametros de estabilidad e inestabilidad? ¿Se puede aplicar esta teor´ ıa a la psicolog´ ıa? ¿La podemos aplicar a I.A. distribuida? ¿Podemos usarla para entender mejor las redes neuronales?
Como se ha mencionado al principio de esta secci´ on, los conceptos que aporta la TGE para explicar los comportamientos puede que no sean f´ aciles de admitir. Pero si los experimentos respaldan la teor´ ıa, un interesante horizonte se abre ante nuestros ojos a trav´ es de la teor´ ıa general del exocomportamiento.
Agradecimientos
Me gustar´ ıa agradecer a todas las personas que me han ayudado en este largo pero emocionante viaje que ha sido el llegar a desarrollar la teor´ ıa general de los exocomportamientos. Entre todos ellos quiero destacar a Rodolfo Llin´ as al que agradezco profundamente nuestras inolvidables conversaciones durante estos dos ´ ultimos a˜ nos, porque han impulsando enormemente mi deseo de hallar respuestas sobre la naturaleza, y al que s´ olo puedo considerar un aut´ entico maestro para m´ ı como persona y cient´ ıfico. A continuaci´ on, me gustar´ ıa dar las gracias a Enrique Alonso por alentarme a trabajar en los fundamentos y el armaz´ on de la TGE haci´ endome ver donde hab´ ıa saltos que deb´ ıan ser completados. A Mar´ ıa Teresa L´ opez Bonal y Arnau Ramisa porque con sus ojos han logrado que este documento tenga muchos menos errores de los que ten´ ıa. A Luis de la Ossa porque ha escuchado demasiadas veces mis meditaciones sobre la TGE. A las interesantes cr´ ıticas de Enric Trillas, a los comentarios de Jos´ e Mira Mira. Agradezco profundamente a mis padres su apoyo durante tantos a˜ nos. A Jos´ e Mar´ ıa Caba˜ nes quiero agradecer su inter´ es en que sus alumnos intenten pensar por ellos mismos y por haber tenido aquella capacidad de ver que aquella primera idea, que le present´ e, era una semilla de donde pod´ ıa germinar un gran ´ arbol. Quiero dar las gracias a Juan ´ Angel Aledo por ense˜ narme especialmente que las matem´ aticas eran un lenguaje para transmitir ideas. A Mar´ ıa Gracia Manzano le agradezco que sea mi gu´ ıa por ese complejo mundo de la l´ ogica matem´ atica y por compartir sus enormes conocimientos conmigo. A Miguel ´ Angel Graciani el que me haya escuchado tantas, y tantas, veces y hacerme cr´ ıticas constructivas sobre qu´ e cuestiones deb´ ıa afianzar en mi trabajo. Agradezco a todos los que me han prestado de su tiempo, hayan estado mucho, o poco, de acuerdo conmigo; porque que alguien te regale parte de su tiempo es el regalo m´ as precioso que se puede hacer.
Referencias
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